Xi Jinping ha recibido en menos de una semana a Donald Trump y a Vladímir Putin en sus palacios de Pekín. Es normal que la prensa oficial china saque pecho y considere que su país “está en el epicentro de la diplomacia mundial”. Más distante con el primero y más afable con el segundo, pero Xi consolida la influencia de su país y su estrategia multilateralista de estar bien con todo el mundo.Una prueba de su influencia es que un portavoz del presidente ruso señaló ayer, tras la visita, que Putin y Trump podrían reunirse en la ciudad china de Shenzhen en noviembre próximo en un foro económico regional. El presidente ruso se mostró favorable a tender puentes con Trump y, siguiendo la línea de la política exterior china, afirmó que su país “está dispuesto a cooperar con todos, incluidos nuestros socios en el mundo y los propios Estados Unidos”.Estas dos importantes cumbres, sin embargo, no han despejado el problema de fondo que tiene hoy el comercio mundial en el estrecho de Ormuz. Por eso, Xi aprovechó el encuentro con Putin para­ volver a pedir la reapertura de esta vía a Estados Unidos, ya que por este paso marítimo pasa aproximadamente el 40% de las importaciones de petróleo de China.El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, este miércoles en PekínAlexander Kazakov / AFPEs difícil saber en qué fase se encuentra ahora el conflicto con Irán, que es la clave para resolver el problema de Ormuz. Trump sigue lanzando mensajes contradictorios, entre la paz definitiva y una nueva oleada de ataques, y el tiempo va pasando sin que se llegue a ninguna solución clara. De la misma forma, en Ucrania ya nadie habla de alto el fuego ni de condiciones de paz.El mundo parece entrar en una situación de descontrol total, donde los conflictos se acumulan y no se resuelven. En este contexto, Cuba entrará pronto en esta larga lista, si atendemos a los movimientos de Washington.China, pese a su creciente influencia y que pueda sentirse centro de la diplomacia mundial, tampoco es garantía de poder ordenar el caos. Xi, Trump y Putin se ven, dialogan y se respetan, pero no hay manera de llegar a fórmulas de acuerdo para que el mundo no parezca cada día más ­incontrolado.Director de La Vanguardia desde marzo de 2020. Ha trabajado como redactor en las secciones de Política, Sociedad y Ciudades de La Vanguardia, donde entró en 1992