El microcentro porteño amaneció con una postal de alerta. La iglesia de Santa Catalina de Siena, joya arquitectónica fundada hace 281 años, debió cerrar sus puertas al público debido a la aparición de decenas de fisuras en sus muros coloniales. El arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva ofició este mediodía la misa en la parte exterior del edificio, en la intersección de Viamonte y San Martín, para denunciar públicamente que los daños fueron provocados por las recientes obras de peatonalización ejecutadas por el gobierno de Jorge Macri. Ante los fieles, el funcionario de la Iglesia vinculó directamente el deterioro del monumento con el movimiento de suelos en la calle. Según las autoridades del templo, el daño es reciente y cuentan con registros fotográficos de 2024 que prueban la integridad del edificio antes de que las máquinas comenzaran a trabajar. "Las obras nos están alertando con estas grietas. Creemos que es necesario sentarnos, analizar la situación y que los técnicos nos ayuden a encontrar una solución", subrayó García Cuerva. La misa tuvo lugar fuera de la Iglesia, debido a las "reformas estructurales" Desde el gobierno porteño, en cambio, intentaron apaciguar las aguas y aseguraron a La Nación que las fisuras son preexistentes. A pesar de esta versión oficial, la Ciudad suspendió temporalmente las tareas viales mientras se espera una reunión clave entre los especialistas de la administración porteña y el cuerpo técnico del Arzobispado. El jefe de Gobierno y sus funcionarios quedaron bajo la lupa de la Iglesia, que exige garantías innegociables para preservar este Monumento Histórico Nacional.
El arzobispo Jorge García Cuerva denunció que las obras de la Ciudad dañaron la histórica iglesia de Santa Catalina
El funcionario religioso encabezó una misa en la parte exterior del templo, cerrado preventivamente por riesgo estructural. Allí, señaló que las excavaciones de la Ciudad dañaron el edificio de 1745 y disparó contra el proyecto del megatemplo mormón lindero.









