A una semana de que la Justicia porteña le diera luz verde a la construcción de un templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días -conocidos popularmente como mormones-, en la manzana junto al convento de Santa Catalina de Siena, desde esta semana se sumó un elemento más a la situación polémica del terreno, que ya tiene varios capítulos escritos. Desde el lunes, el sitio histórico está cerrado porque desde la dirección sostienen que las obras para peatonalizar la calle Viamonte provocaron nuevos daños en el edificio.“Quiero comunicarles que hemos decidido cerrar momentáneamente el templo debido a los daños ocasionados por la obra de peatonalización de la calle Viamonte, que está llevando adelante el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Con dolor constatamos daños estructurales que podrían haberse evitado. En reiteradas ocasiones hemos llamado la atención acerca de los riesgos que pueden generar proyectos y obras en el entorno de estos dos Monumentos Históricos Nacionales”, dice un mensaje firmado por el padre Gustavo Antico, a cargo del lugar.Fuentes del Gobierno porteño sostuvieron que se tomaron recaudos en la zona y que en las cercanías del convento no se trabajó con máquinas de excavación y se hizo trabajo manual para preservar las estructuras. También agregaron que se están haciendo estudios estructurales con expertos para determinar el origen concreto de las grietas, y no descartaron que algunos de los daños descriptos puedan haber sido anteriores a los trabajos en la calle. Según enumeró el padre Antico, dentro del templo se constataron grietas en la pared del presbiterio, en el techo del altar y en algunas columnas. Y agregó que en el sector de la secretaría parroquial y otras oficinas, se registraron roturas en paredes revestidas con durlock, derrumbe de mampostería y caída de luminarias.Para las autoridades del monasterio, la decisión de cerrar las puertas desde el lunes tiene que ver con permitir una "evaluación técnica exhaustiva de los daños". Reconocieron que el Gobierno porteño "se comprometió a enviar un ingeniero estructuralista para supervisar el estado del inmueble y determinar si es viable continuar con las obras aledañas".La polémica por templo mormónDe acuerdo a lo expuesto en el comunicado firmado por Antico, "esta situación crítica se suma a la reciente y polémica decisión de la Justicia porteña, que revocó una medida cautelar y autorizó la construcción de un templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días -de 38 metros de altura- en el terreno lindero al monasterio". El escrito agrega que organizaciones como Basta de Demoler "ya habían advertido que excavaciones de tal magnitud y construcciones de gran altura vulneran la base estructural del monumento nacional y afectan su asoleamiento, vital para contrarrestar la humedad de un edificio de casi tres siglos de antigüedad".El fallo de la semana pasada había suspendido la cautelar contra una medida que reconocía la "viabilidad" para la futura construcción del templo, que se dictó a través de un organismo que se llama Dirección General de Interpretación Urbanística, DGIUr, a cargo de la interpretación y aplicación del Código Urbanístico.Este miércoles a las 13, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, celebrará una misa en el atrio de la iglesia Santa Catalina, en San Martín 705, que será al aire libre. Sucede luego de García Cuerva cuestionara del domingo, durante una misa en la Villa 31, el operativo denominado "Tormenta negra", que el Gobierno de la Ciudad realizó la semana pasada. Además, se sumó el legislador de la Coalición Cívica, Facundo Del Gaiso, que desde la red social X expresó que va a presentar "una nueva cautelar y pedir se perite la gravedad de los daños estructurales. Si por obras para peatonalizar, la estructura sufrió daños, que construyan en la misma manzanaa un edificio de 36 metros de altura y 5.000 m2, podría generar daños de enorme riesgo para el historico Templo de Santa Catalina. Hay que declarar de utilidad pública el terreno y construir una plaza en lo que sería el futuro distrito IA". Del Gaiso agregó que presentó un proyecto al respecto hace tres años.Historia, patrimonio y polémicasOrganizaciones defensoras del patrimonio como Basta de demoler vienen expresando hace años su postura sobre el predio y sostienen que el proyecto de los mormones "transgrede las normas del Área de Protección Histórica", que se encuentra dentro del APH 51-Catedral al Norte.El de Santa Catalina fue el primer convento de monjas de Buenos Aires. La manzana está delimitada por las calles San Martín, Viamonte, Reconquista y avenida Córdoba; originalmente, todo pertenecía a esta comunidad católica, que se asentó en el lugar en 1745.Pero las polémicas comenzaron en las décadas del 60' y el 70', cuando se produjo un quiebre para esta manzana: las funciones del convento se mudaron y 3/4 partes de las tierras se vendieron. Primero la esquina de Córdoba y San Martín, en donde se construyó la torre y la galería que se pueden ver actualmente.En la otra mitad de la manzana -Reconquista, entre Córdoba y Viamonte-, en donde hasta hace unos años hubo un estacionamiento, se registran usos vinculados al convento, como un huerto, viviendas e incluso dos cementerios. Pese al importante valor histórico y arqueológico del lugar, también fue puesto a la venta.Este proceso de ventas fue obviamente habilitado por la Arquidiócesis de Buenos Aires, ya que no podría decidirlo una congregación sin su venia.En 2011 la Ciudad aprobó un proyecto para la construcción de un edificio de oficinas de 18 pisos que era una especie de prisma; prácticamente ocupaba de punta a punta toda la cuadra sobre Reconquista. Este permiso fue revocado y en 2014 Santa Catalina ingresó en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de la UNESCO.Luego, a comienzos de la década actual, el terreno se incluyó como parte de los convenios urbanísticos, que consistían en otorgar metros construibles a desarrolladores, a cambio de una plaza con espacios públicos y verdes. Pero también fue revocado. Finalmente, en agosto de 2023 fue adquirido por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para la construcción de un templo y oficinas administrativas; además de una plaza pública que vinculará ambas construcciones. Las autoridades de la iglesia aseguran que la plaza ocupará el 60% del terreno. Y ante el fallo judicial que los beneficia dan por terminada la discusión, aunque aún restan pasos administrativos y hasta legislativos. SC