A veces, un desliz parlamentario resulta revelador: el objetivo de llevar el gasto militar al 5% del PIB está cada vez más lejos para Italia. Giorgia Meloni mantiene formalmente el compromiso asumido el pasado julio en la cumbre de la OTAN de La Haya, pero en Roma ya casi todos dan por hecho que aquel acuerdo es prácticamente imposible de cumplir, también a la luz de la nueva crisis provocada por la guerra en Irán.La señal de que algo podría estar cambiando llegó el martes pasado en el Senado. Los grupos parlamentarios de la coalición de gobierno prepararon una moción sobre seguridad energética en la que se pedía una “revisión” del objetivo “ambicioso” del 5% para el gasto en Defensa, a la luz de las “prioridades nacionales” vinculadas al conflicto en Oriente Medio. El texto se publica en la web de la Cámara alta, Il Fatto Quotidiano lo destaca y durante unas horas en varias cancillerías europeas se interpreta que Meloni ha dado un paso atrás respecto al compromiso asumido en julio. Las mociones no son vinculantes, pero el mensaje parecía claro.Sin embargo, pocas horas después, ese apartado desaparece de la moción y, con evidente incomodidad, los dirigentes de la derecha hablan de un error. Según ha podido saber La Vanguardia, quien forzó la rectificación fue el ministro de Defensa, Guido Crosetto, que hasta ese momento desconocía el episodio y actuó de acuerdo con Meloni.La pelea internaUna moción de la derecha llegó a pedir revisar el objetivo del 5%, pero Meloni la hizo rectificar horas despuésLa primera ministra no quiere en este momento añadir más tensión a su pulso con Donald Trump, ni mucho menos darle más munición al presidente estadounidense, que la acusa de no cumplir sus compromisos. Pero, más allá del incidente parlamentario, dentro del Ejecutivo, en privado, se admite que el objetivo del 5% se considera inalcanzable.En particular, la Liga de Matteo Salvini lo dice de forma explícita. “La prioridad son los gastos energéticos para familias y empresas. Estamos en contra de recortes en sanidad, educación y políticas sociales”, afirma el jefe del grupo en el Senado, Massimiliano Romeo, principal sospechoso de haber impulsado el texto antimilitarista. “El gasto en defensa debe ser coherente con los objetivos presupuestarios porque el margen fiscal es muy estrecho”.Crosetto intentó rebajar la alarma. Explicó que el 5% incluye también inversiones ligadas a la seguridad en sentido amplio y defendió que el verdadero objetivo estrictamente militar se situaría en el 3,5%, dentro de una trayectoria de diez años revisable en 2029. Italia parte del 2,09%, lo que implica un esfuerzo adicional del 1,41% hasta 2035.La cuestión es especialmente delicada porque aquel acuerdo de julio le costó mucho a Meloni en términos políticos, sobre todo cuando Pedro Sánchez se negó a asumir para España el objetivo del 5%, ofreciendo a la oposición italiana un argumento inmediato, para gran irritación de la primera ministra, que entonces consideró poco transparente la actitud de su colega español.
Italia enfría el compromiso del 5% en defensa
Un error en el Senado dejó al descubierto las tensiones en el Gobierno sobre cómo financiar el aumento del gasto militar









