En los meses previos al rescate de Plus Ultra, la aerolínea realizó varias solicitudes de aplazamiento de una deuda con la Seguridad Social, tal y como destaca en su auto el juez José Luis Calama, que ha imputado a José Luis Rodríguez Zapatero por delitos de blanqueo de capitales y tráfico de influencias. En un auto de más de 80 folios, el instructor de la Audiencia Nacional explica que el expresidente del Gobierno se reunió con el entonces ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, un mes antes de que se concediera el último aplazamiento de dicha deuda. La reunión tuvo lugar el 7 de septiembre de 2020 y la reconsideración de la deuda —de más de 450.000 euros— se aprobó el 5 de octubre. Además, el instructor ha identificado una supuesta comida de Zapatero con el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional dedica un epígrafe entero de su escrito a hablar sobre la deuda de Plus Ultra con la Seguridad Social. Calama apunta que la ley que dio amparo a los rescates de distintas aerolíneas tras la pandemia exigía que estas estuvieran al corriente de sus "obligaciones tributarias o frente a la Seguridad Social" a "31 de diciembre de 2019". A partir del septiembre de 2020, Plus Ultra presentó su solicitud para ser rescatada y adjuntó varios documentos para probar que estaba al corriente de sus obligaciones con la Seguridad Social. Pero lo cierto es que la aerolínea contrajo una deuda con la Tesorería General desde julio de 2017 hasta mayo de 2020. Esta deuda se fue aplazando sucesivamente. El 25 de mayo de 2020, el CEO de Plus Ultra, Roberto Roselli, habló con el director de Recursos Humano sobre la posibilidad de pedir un nuevo aplazamiento. El último se había solicitado en marzo y aún no había sido aprobado. En este contexto, Roselli expresó sus dudas de que pudiese concederse "una segunda reconsideración sin tener todavía aprobada la de marzo". Su interlocutor le dijo que la Seguridad Social nunca había "visto con buenos ojos varias reconsideraciones de deudas en el mismo año". Sin embargo, el aplazamiento se solicitó en mayo de 2020 y se concedió en octubre. En aquel momento, la deuda ascendía a 451.954,79 euros. Tal y como expone el juez, antes de que se aprobase la reconsideración de la deuda tuvo lugar una reunión entre José Luis Escrivá y Zapatero, a quien el juez sitúa como el "vértice" de la trama que influyó en el rescate de Plus Ultra. Calama, titular del Juzgado Central número 4, solicitó en marzo información a su compañero Ismael Moreno, que desde el Juzgado Central número 2 se encarga de investigar el caso Koldo. Concretamente, Calama incorporó a la causa un mensaje que recibió Koldo García y reenvió a Ábalos. Era un mensaje del director de la Unidad de Emergencias del Ministerio de Transportes en el que se afirma que "está Zapatero reunido ahora mismo con el ministro de Inclusión y Seguridad Social en el Ministerio de Trabajo". Asimismo, en la causa figura un apunte extraído de la agenda del exasesor Koldo García que confirmaría "la celebración de un almuerzo entre José Luis Ábalos y José Luis Rodríguez Zapatero". En todo caso, se desconoce qué trataron durante su encuentro y en qué fecha se celebró. El juez destaca estos hechos en un epígrafe sobre la "influencia en la concesión de ayuda pública a Plus Ultra". En dicho epígrafe, el magistrado Calama explica que la aerolínea inició "dos vías" para tratar de asegurar el rescate. Por un lado, tocaron la puerta del entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, e incluso mantuvieron una reunión con su secretario de Estado, Pedro Saura. La otra vía, la que resultó exitosa, fue la de Zapatero. Plus Ultra no cumplía los requisitos para ser rescatadaEn otro epígrafe de su extenso escrito, el magistrado Calama recoge un informe pericial realizado cuando la investigación aún corría a cargo del Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid. El juez resume algunos extremos del informe y concluye que la aerolínea no cumplía los requisitos para el rescate. Para que una aerolínea fuera rescatada debían concurrir dos circunstancias: que se la considerase como una compañía "estratégica" y que se acreditase que no tenía problemas de solvencia previos al inicio de la pandemia. El análisis pericial "determinó que [Plus Ultra] ya llevaba un año en causa de disolución, con insolvencia y sin liquidez suficiente para operar", dice el juez. Añade que "los asesores de SEPI" redactaron informes "para justificar la concesión del rescate". Pero la auditoría externa realizada por Deloitte y contratada por la SEPI "señalaba dudas sobre la capacidad de la aerolínea para seguir funcionando y advertían de problemas graves de caja".