La confrontación entre el Gobierno polaco de centroderecha de Donald Tusk y el Ejecutivo ultraconservador húngaro de Viktor Orbán era permanente y pública. Los dirigentes y sus ministros de Exteriores se enzarzaban con frecuencia en redes sociales por la cercanía del ya exmandatario al presidente ruso, Vladímir Putin, y su torpedeo sistemático a la ayuda a Ucrania. La victoria de Péter Magyar abre un nuevo capítulo en la relación bilateral, como muestra el hecho de que el primer viaje oficial al extranjero del nuevo dirigente húngaro, que tomó posesión el 9 de mayo, haya sido a Polonia. Tras un caluroso recibimiento en Varsovia, Tusk ha celebrado “el regreso de Hungría a Europa, a altos estándares, a la honestidad y a una democracia auténtica”.“Agradezco al pueblo polaco su apoyo y a Donald Tusk su respaldo, tanto antes como después de la victoria”, ha respondido Magyar, que se ha reunido también con el presidente polaco, el ultraconservador Karol Navrocki, que apoyó a Orbán. “Europa debe ser fuerte, competitiva y basada en Estados miembros fuertes que cooperen. Por eso es tan importante renovar nuestra amistad”, ha añadido.Los polacos y húngaros se consideran “hermanos”, como han recordado los dirigentes este miércoles. Su relación ha sido tradicionalmente estrecha y ha cristalizado en alianzas como el grupo de Visegrado, que junto a Chequia y Eslovaquia defendía los intereses de la región tras su adhesión a la UE en 2004. Durante buena parte de los 16 años de mandato de Orbán, al frente de Polonia estaba el partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS). Juntos y por separado se erigieron en los socios más problemáticos de la UE por su deriva autoritaria y su confrontación constante contra Bruselas. Hasta que Rusia lanzó la invasión a gran escala de Ucrania en 2022 y Orbán se situó más cerca del agresor que de la víctima y de sus socios europeos. Varsovia no lo toleró y se apartó de Budapest.Tusk añadió motivos ideológicos y de partido, además de los geopolíticos, al distanciamiento de sus antecesores. “Nunca he ocultado que los últimos años del Gobierno de Viktor Orbán no solo fueron un problema para Hungría, sino también una etapa difícil para las relaciones entre nuestros países (...) Simplemente teníamos puntos de vista distintos en la mayoría de las cuestiones importantes”, ha afirmado el primer ministro polaco en una comparecencia conjunta en Varsovia con Magyar, antes de viajar a Gdansk, donde la agenda incluye un encuentro con Lech Walesa. “Estoy muy agradecido por tu disposición a revitalizar el Grupo de Visegrado. Si organizas una cumbre en Budapest, acudiré con mucho gusto. Durante años he esperado volver a sentarme con un húngaro, un eslovaco y un checo para debatir qué podemos hacer juntos”, ha dicho.Al veterano Tusk y al neófito Magyar les separan décadas de experiencia política, pero ambos comparten una victoria difícil frente a los partidos que condujeron a sus respectivos países a un retroceso democrático y al aislamiento en la UE. El resultado de las elecciones húngaras del 12 de abril son, según Tusk, un “signo de esperanza para millones de personas en Europa y en todo el mundo: que la democracia, el Estado de derecho, la decencia y la moral en la política no son causas perdidas”.Los dos dirigentes, que comparten familia política en la Eurocámara (el Partido Popular Europeo), han acordado estrechar la colaboración bilateral para que, como ha dicho Tusk, “Europa Central y del Este sea un lugar donde también se decida el destino de Europa”. Ambos jefes de Gobierno, proeuropeos pero conservadores, son más soberanistas que federalistas y coinciden en asuntos como su agenda antiinmigración.Polonia ha ofrecido también ayuda a Hungría, dependiente del gas y petrólero rusos, para diversificar sus suministros energéticos. “La dependencia de un solo país —el 90% de los combustibles fósiles que consumía Polonia venía de Rusia— hacía la soberanía ilusoria. Hoy somos completamente independientes y ofrecemos cooperación para que toda la región sea autónoma energéticamente", ha afirmado Tusk.El primer ministro polaco también ha anunciado que trabajarán en una posición común sobre Ucrania. “Apoyamos su adhesión a la UE, pero respetando las reglas”, ha dicho. La nueva ministra de Exteriores húngara, Anita Orbán ―sin relación con el ex primer ministro, pese a compartir apellido―, y su homólogo ucranio, Andrii Sybiha, han anunciado este miércoles el inicio de consultas técnicas bilaterales que marcan también una ruptura respecto a la era Orbán. Para empezar, ambos países abordarán la protección de los derechos de la minoria de origen húngaro en la región ucrania de Transcarpatia.
Magyar restaura la relación bilateral con Polonia tras años de ruptura por la cercanía de Orbán a Putin
El primer ministro polaco, Donald Tusk, celebra “el regreso a Europa” del país en el primer viaje oficial al extranjero del recién investido dirigente











