La economía de España se ha convertido en los últimos años en el gran motor de creación de empleo de toda la eurozona. Tal ha sido la potencia de este ciclo expansivo del mercado laboral, que todo el mundo parece haber olvidado que España sigue encabezando la lista de países con una tasa de paro más alta. Ahora, que el desempleo se ha situado en la zona del 10%, es donde las economías demuestran cuáles son sus fortalezas estructurales y competitivas para llevar el mercado hacia el pleno empleo (llega la hora de la verdad). Todo indica que España no está preparada, que la ley de Okun (relación inversa entre el PIB y desempleo) sigue siendo la misma que hace 30 años y que cuando la tasa de paro alcanza cierto umbral, cuesta muchísimo reducirla e incluso mantenerla en esos niveles. De este modo, la economía tendrá que conformarse con la vieja normalidad (1995-2012) de tasa de paro elevada, baja productividad y lento crecimiento del PIB per cápita... y rezar para que no llegue otra crisis que destruya de forma rápida y masiva todo el empleo creado durante años.La Ley de Okun, formulada en los años 60 por el economista estadounidense Arthur Okun intenta responder a la pregunta de cuánto debe crecer una economía para generar suficiente empleo como para reducir la tasa de paro. Cada economía tiene su propia 'versión' de la Ley de Okun, dependiendo de muchos factores como la productividad, la flexibilidad laboral, la cultura dentro de las empresas (hay países más propensos a despedir que otros), la demografía o la estructura empresarial. Hay países que con poco crecimiento logran mantener muy bajas tasas de paro y sus economías en pleno empleo casi de forma permanente. Suiza, Alemania o Dinamarca han sido ejemplos históricos. Mientras que otros países como España necesitan un fuerte crecimiento para mantener sus tasas de paro en niveles bajos, pese a que en determinados momentos del ciclo (sobre todo tras grandes crisis) logran generar grandes cantidades de trabajo, como se ha demostrado en los últimos años.