Mientras el paro registra mínimos desde el embate de la gran crisis en 2008 ―con una tasa de 10.29% a mediados de 2025, según datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) la semana pasada―, en la otra cara de la moneda, el mercado laboral español también destaca en una ratio que refleja el desaprovechamiento de capacidad laboral:
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122139.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2019/08/26/actualidad/1566835242_122139.html" data-link-track-dtm="">la infrautilización de mano de obra. España, con una tasa del 20.86%, ocupó el cuarto puesto entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) al cierre del último ejercicio. Únicamente adelantada por Turquía, Chile y Colombia. Esta cifra también la ha valido para encabezar la lista de la Unión Europea, según datos del mismo organismo, por lo que destaca como una de las economías donde una mayor proporción del universo de quienes podrían estar trabajando o aportando más, no lo pueden hacer por diversas razones.
Para dar con la ratio de desaprovechados, la OCDE suma a la tasa de paro, la de inactividad y el porcentaje de subempleados o trabajadores a tiempo parcial involuntario, y deja por fuera a quienes están formándose entre 15 y 29 años. En este sentido, el experto en mercado de trabajo e investigador de Fedea, Florentino Felgueroso, sostiene que la de definición de parado “es muy restringida”. Por lo que la tasa de infrautilización permite ver una serie de matices de precariedad en el tejido laboral. “Incluso a lo largo de un año las personas pueden alternar del paro al subempleo, y lo que te revela es un problema estructural, importante, por lo que vamos arrastrando que vamos arrastrando desde hace cuarenta y tantos años”, explica.






