El proyecto de una nueva ley de biocombustibles impulsada por la bancada de la Libertad Avanza (LLA) en el Senado generó una fuerte polémica en el sector y posiciones opuestas entre las grandes empresas exportadoras y las pymes que comercializan en el mercado interno.En las últimas horas, un grupo de senadores oficialistas encabezados por Patricia Bullrich presentó un proyecto de ley para reemplazar el actual régimen por un sistema más desregulado y abierto a la competencia.La iniciativa propone elevar el corte obligatorio de biodiésel del actual 7,5% al 10% y del bioetanol del 12% al 15% un año después de aprobada la ley. Pero además introduce un cambio central: habilita que las grandes empresas integradas, entre ellas agroexportadoras y aceiteras con producción propia de biodiésel, puedan participar del abastecimiento del mercado interno.Es por esto que desde la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), integradas por las empresas exportadoras del sector, ponderó “la decisión del gobierno de presentar un proyecto de biocombustibles claramente superador al actual”.“Contrariamente a lo que sucede en todos los países del mundo la ley actual define cupos por empresa y un precio regulado que se construye en base a los costos de la planta menos eficiente del sistema. Eso genera un precio al consumidor altísimo que implica un enorme costo para los consumidores y golpea la competitividad de la economía del país”, marcó la entidad.🇦🇷 En el corazón agroindustrial del país, una de las plantas de biodiésel más grandes del mundo está cerrada.El motivo: una ley local que impide comercializar biodiésel argentino de alta calidad a precio competitivo.Argentina necesita importar un gasoil que pueden brindar… pic.twitter.com/BZOCrqsK4S— Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) (@CamaraAceites) May 17, 2026
Polémica por una ley impulsada por la Libertad Avanza que enfrenta a dos sectores de la agroindustria
Se trata de la nueva ley de biocombustibles impulsada por la Libertad Avanza (LLA) que desregula el mercado y aumenta el nivel de mezcla del biodiésel y el bioetanol con los combustibles fósiles.La iniciativa es apoyada por los grandes exportadores y rechazada por las pymes que comercializan en el mercado interno.











