Luego de que un grupo de senadores del oficialismo avanzara con un nuevo proyecto de ley de biocombustibles —impulsado por Patricia Bullrich— que propone una profunda transformación del esquema energético argentino, con eje en la desregulación del mercado, el incremento de los cortes obligatorios y la incorporación de nuevos combustibles vinculados a la transición energética global, la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) manifestó su respaldo a la iniciativa.En ese sentido, en un comunicado dijeron: “En momentos en que el mundo se encuentra en una compleja crisis energética, nuestra cámara, que representa alrededor del 70% de la capacidad instalada de la industria de biodiésel nacional, pondera la decisión del Gobierno de presentar un proyecto de biocombustibles claramente superador al actual". Indicaron que, contrariamente a lo que sucede en todos los países del mundo, “la ley actual define cupos por empresa y un precio regulado que se construye en base a los costos de la planta menos eficiente del sistema”. Señalaron que “la modificación más importante a discutir en este proyecto es la oportunidad de subir el corte al 15%, igualándolo con lo que sucede en Brasil asi como con el mismo nivel de corte al 15% que propone la Ley para el bioetanol"Diego Lima - LA NACION“Eso genera un precio al consumidor altísimo que implica un enorme costo para los consumidores y golpea la competitividad de la economía del país”, remarcaron en Carbio.Para la entidad, en la actualidad se da la “absurda paradoja de que mientras se encuentran paradas todas las plantas más eficientes de biodiésel del país, que han sido discriminadas por ley para vender en el mercado doméstico, los argentinos están obligados a comprar ese producto hasta un 20% más caro que la paridad de exportación a un grupo de empresas beneficiadas desde hace 20 años con este esquema y en que en algunos casos tienen varias plantas por grupo económico".En este contexto, enfatizaron: “El nuevo proyecto nos llevará a un esquema de competencia que premia la inversión y la eficiencia con reglas parejas para todos los actores lo que generará el desarrollo de un sector en donde el país tiene una gran oportunidad de crecer”. Por último, señalaron que “la modificación más importante a discutir en este proyecto es la oportunidad de subir el corte al 15%, igualándolo con lo que sucede en Brasil así como con el mismo nivel de corte al 15% que propone la Ley para el bioetanol". Uno de los principales cambios es el incremento de los cortes obligatorios de biocombustibles en los combustibles fósiles. El proyecto eleva el biodiésel del 7,5% actual al 10% y el bioetanol del 12% al 15% dentro del plazo de un año desde la entrada en vigencia de la ley. Además, faculta al Poder Ejecutivo a modificar esos porcentajes por cuestiones técnicas o de abastecimiento.La propuesta también incorpora, por primera vez en la legislación argentina, el concepto de vehículos “flex fuel”, capaces de funcionar con diferentes proporciones de combustibles líquidos y biocombustibles, siguiendo modelos aplicados en países como Brasil.El proyecto “regula las actividades de elaboración, almacenaje, comercialización, mezcla y autoconsumo de biocombustibles en el territorio nacional, con una vigencia de 15 años contados a partir de su aprobación”. Además señalan que con esto buscan “impulsar la transición del sector de biocombustibles hacia un mercado dinámico, eficiente, desregulado y libre, a fin de fomentar los acuerdos entre privados”.A su vez, el texto impulsa la creación de un mercado electrónico de comercialización de biocombustibles, habilita la inyección de biometano en redes de gas natural y promueve el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación, uno de los segmentos con mayor crecimiento proyectado a nivel internacional por las exigencias ambientales y de descarbonización del transporte aéreo.El proyecto también redefine categorías empresarias dentro del sector y diferencia entre compañías integradas y no integradas, en medio de una histórica disputa entre grandes grupos aceiteros, petroleras y plantas pymes de biocombustibles.En los fundamentos, la propuesta plantea que el actual esquema regulatorio generó distorsiones en el mercado y limitó inversiones, por lo que considera necesario avanzar hacia un sistema con mayor competencia y libertad comercial.