Este miércoles el Gobierno sesionará en la Cámara de Diputados para modificar el régimen de zonas frías sin estar seguro de si tendrá el número para el quórum, primero, y para aprobar la ley, después. La iniciativa, que plantea una limitación en el esquema de subsidios al gas en la Patagonia y varios municipios del centro del país, se enfrenta a la resistencia de varios gobernadores aliados. Los mandatarios de Salta, Mendoza, Jujuy, San Luis y Santa Fe se encuentran acorralados entre la prueba de lealtad que les exige Martín Menem y el costo político de una iniciativa impopular a semanas de la llegada del invierno. Para seducirlos, el Gobierno analiza cambios de último momento.

Los llamados telefónicos comenzaron a multiplicarse a partir del mediodía. El oficialismo convocó una sesión para el miércoles a las 10 con el objetivo de desactivar la sesión que la oposición había convocado para ese mismo día una hora después. La jugada tenía dos objetivos: proteger a Manuel Adorni del intento de interpelación de la oposición y, a su vez, reactivar la Cámara de Diputados tras dos meses y medio de parálisis. El Gobierno buscaba dar una demostración de fuerza, retomar la iniciativa y dominar la agenda con un tema que no fuera ni la eterna interna libertaria ni el escándalo patrimonial del jefe de Gabinete.