La Pen�ltimaEl hombre sorogoyiano, ahora en la piel de nuestro Prometeo ib�rico, incide en una de las vetas de la toxicidad divina: la coartada moral que la sociedad ofrece a los creadores. Javier Bardem, durante la presentaci�n de 'El ser querido'.Actualizado Mi�rcoles,
mayo
07:23Si eres fan como yo de los mitos, sabr�s que los dioses han tenido buf� libre para cometer todo tipo de tropel�as y fastidiar las vidas ajenas. El relato ha sustentado parte de la narrativa, arraigado como un par�sito que marca un est�ndar cuestionable y poroso: el del genio creador.Javier Bardem, como un Prometeo ib�rico pero con vocaci�n de ONG, vuelve al eterno retorno en la rueda de prensa de la �ltima pel�cula del director Rodrigo Sorogoyen, El ser querido, presentada en el Festival de Cannes. Arrastrando sus balls de oro (nada que ver con el premio futbol�stico) y plant�ndose ante cuestiones inc�modas como la geopol�tica mundial, enredada en los tent�culos de la masculinidad t�xica.El argumento es otra revisi�n del hombre sorogoyiano, que incide precisamente en una de las vetas de la toxicidad divina: la coartada moral que la sociedad ofrece a los creadores, legitimada por la cultura del genio, permiti�ndoles actuar de maneras monstruosas con quienes les rodean, en especial las mujeres.Para saber m�sUn reconocido director de cine abandona a su hija cuando era ni�a. A�os despu�s, intentar� redimirse ofreci�ndole un papel en su pr�xima pel�cula. Pero hay heridas que, una vez abiertas, no cierran, y te dejan unas daddy issues que ni las terapias psicoanal�ticas m�s sofisticadas pueden aplacar el vac�o que seguir� latiendo, insalvable.Efectivamente, como dice Bardem, somos un pa�s de tradici�n machista, con genios, s�, pero algunos dotados con la sensibilidad de un cactus. Pensemos en Picasso. Los ninguneos a sus hijos. A las mujeres. No nos vayamos tan lejos ni al t�pico mil veces esgrimido. Porque, hablando de menosprecios con chiste incorporado, no puedo evitar recordar las recientes palabras de Nativel Preciado dirigidas a Manuel Vicent sobre el machismo patente en las tertulias del Caf� Gij�n, donde las mujeres eran transparentes como las l�grimas de una folcl�rica. �Era lo que se llevaba entonces�, aleg� Vicent, mientras la sala carcaje� la ocurrencia del genio, cuando las risas, en nebulosa, son tan solo una m�scara inc�moda para espantar la fealdad. Lo que duele y lo que pica. Y qu� menos que mirarla de frente.Otros, como Almod�var, que ayer present� en el certamen Amarga Navidad, con m�s capacidad reflexiva, juegan a la autoficci�n para desactivar el ego en un salto mortal cinematogr�fico. Cada uno usa lo que puede. A veces los genios buscan la verdad en su arte para tapar las mentiras que esconden dentro de s� mismos. Porque todos sabemos que es peligroso asomarse al interior.












