El actor ofrece un recital de emociones contradictorias en la película de Rodrigo Sorogoyen, con una admirable Victoria Luengo en el papel de su hija
El ser querido, la nueva película de Rodrigo Sorogoyen, abrió la presencia española en el concurso de Cannes con una descarga de paternidad tóxica a cargo del actor Javier Bardem, que interpreta con una fuerza arrolladora a un padre ausente que regresa a la vida de su hija —en la piel de Victoria Luengo— para intentar recuperar el tiempo perdido. Ambos intérpretes son lo mejor de la nueva película de Sorogoyen tras As bestas, que se estrenó en 2022 aquí, en la sección Cannes Premiére, y cosechó un éxito rotundo en Francia.
El ser querido arranca con una secuencia para el recuerdo: 18 minutos que condensan todas las capas (y máscaras) de un drama paternofilial lleno de rencor, frustración y vacío. Frente a frente en la mesa de un restaurante, están un director de cine español que ha triunfado en Estados Unidos (Bardem) y su hija mayor (Luengo), una actriz fracasada que trabaja en Madrid de camarera. En esa secuencia se plantea la propuesta del padre a la hija y de la propia historia: rodar juntos su nueva película. Se ha especulado mucho con las supuestas similitudes de la película de Sorogoyen con la noruega Valor sentimental, de Joaquim Trier, premiada en Cannes hace un año, pero las coincidencias no van más allá de esa premisa. El ser querido es otra cosa.












