Los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado martes, 19 de mayo, a Jonathan Andic, primogénito del empresario y fundador de Mango, Isak Andic, acusado del homicidio de su propio padre el 14 de diciembre de 2024 en Montserrat. Tras depositar la fianza, fijada en un millón de euros, quedó en libertad con medidas cautelares. Lo que en un primer momento se presentó como una caída accidental en una caminata por un sendero de Collbató se ha convertido, a la luz del auto, en un caso plagado de contradicciones, indicios técnicos y un posible móvil económico.El móvil económico y la mala relación de padre e hijoFrente a la imagen de relación cordial y fraternal de padre e hijo que intenta proyectar Jonathan, el análisis de los mensajes de WhatsApp revela lo contrario. Esta era mala y el motivo principal de ello era la "obsesión que tiene por el dinero" Andic. Según el auto, llegó a presionar a Isak para recibir "una herencia en vida". La coacción llegó a tal punto que su padre se vio obligado a ceder. Pero la relación parece tener un punto de inflexión a mediados de 2024, cuando descubre que su progenitor planeaba cambiar el testamento para crear una fundación benéfica "para ayudar a las personas necesitadas", algo que nunca tuvo tiempo de hacer. En este contexto, Isak Andic le dice a su hijo que quiere reconciliarse con él. Es entonces cuando Jonathan reconoce que su actitud con el dinero no ha sido la correcta y le propone la excursión en la que moriría Isak para hablar los dos solos, y su padre, en un intento por reconciliarse con él, la acepta. El juez afirma que existió una "manipulación emocional" de él sobre su padre "para conseguir sus objetivos económicos". También que Jonatan verbalizó en sus escritos "sentir odio, rencor, ideas de muerte y culpabilizar de su situación a su padre".Contradicciones constantesEl juez subraya que, desde el inicio, el relato del investigado no se ha sostenido. Según él, las palabras de Jonathan Andic "incurren en contradicciones a la vista de lo que declaró los días 14 y 31 de diciembre de 2024" y la prestada el pasado 19 de mayo en sede judicial. Al principio dijo que simplemente vio a un cuerpo caer sin reconocer, en un principio, si era su padre. En una segunda declaración afirmaba que siempre caminaban juntos, lo que no concuerda con no haber visto su caída.Las contradicciones no se limitan a declaraciones separadas en el tiempo. El mismo día de la muerte, el hijo ofrece versiones distintas. El auto recoge que habló dos veces ese mismo día con emergencias. En la primera, "manifestó que su padre se había caído, que creía que se había caído por un barranco".Después, cuando recibió una llamada de una enfermera del SEM (Sistema de Emergencias Médicas), relató que "él iba adelantado" y oyó "ruido de piedras" y en esta ocasión aseguró que sí vio a su padre "gritar y caerse". Esta narración vuelve a diferir de la declaración que prestó a los Mossos, donde aseguró: "Estaba andando por delante de mi padre, y he visto un cuerpo rodar entre los matorrales", volviendo a afirmar que no vió a su padre. "Pocos segundos después he escuchado un fuerte golpe y un gemido de dolor por parte de mi padre".A ello se suma otra inconsistencia. El investigado asegura haber hecho ese recorrido "unas dos semanas antes" de los hechos, el 14 de diciembre de 2024, pero los registros del vehículo demuestran que acudió al lugar los días 7, 8 y 10 de ese mes, en fechas muy próximas a los hechos.El escenario tampoco respalda la hipótesis de un accidente. El informe forense es tajante al señalar que la caída "es como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante", con lesiones concentradas en un lado del cuerpo y, sobre todo, sin signos defensivos. "No presenta lesiones en las palmas de las manos", lo que lleva a "descartar el resbalón con una piedra o caída hacia delante".Un escenario que no muestra signos de accidenteA esta situación se suman los informes de la unidad de montaña de los Mossos, que analizaron la marca de la suela encontrada en el punto de inicio de la caída. Tras diez simulacros, concluyen que se tendría que frotar la suela del zapato cuatro veces contra el suelo para que quedara así y, por lo tanto, esa huella "no se puede realizar de forma fortuita", sino "de forma deliberada, ejerciendo presión en el suelo", por lo que la caída fortuita no tendría sentido. Además, los agentes destacan que el camino "no presenta ninguna dificultad" y que la visibilidad era suficiente como para que el hijo "pudiera ver sin género de dudas la caída", desmontando así otro de los pilares de su versión.También, el análisis del teléfono del fallecido revela que "solo utilizó el móvil al inicio del camino", lo que descarta la idea de que estuviera distraído en el momento de la caída.Visitó el lugar tres veces antes de la muerteEl auto también introduce un elemento de posible planificación. A través del rastro digital del vehículo del investigado, un todoterreno de alta gama, se acredita que "previamente al día de los hechos había acudido al mismo lugar" en varias ocasiones, concretamente los días 7, 8 y 10 de diciembre. Para el juez, este dato encaja con "una planificación y estudio previo del lugar de los hechos".Un móvil desaparece en el momento menos oportunoMeses después, aparece otro episodio relevante. El investigado se cambia de teléfono. El documento señala que el 25 de marzo de 2025 "se cambió el terminal borrando el contenido del antiguo teléfono", cuya desaparición atribuyó a un robo durante un viaje exprés a Ecuador. Sin embargo, las gestiones policiales sobre ese supuesto robo resultaron negativas, y el momento en que supuestamente ocurre este robo es cuando salta a los medios la noticia de que se reabre el caso.Situación actualAnte esta cantidad de pruebas presentadas en resolución dictada por la titular de la plaza 5 de la sección de Instrucción de Martorell, el juez concluyó que existen indicios de "mala relación", "posible móvil económico", "planificación", "diferentes versiones que no se corresponden con la realidad" y unas lesiones y escenario "que descartan prácticamente que la caída fuese producto de un resbalón". A ello se añaden los mensajes de "odio rencor" y a la búsqueda de "una solución única para recibir la herencia". "Ante este cúmulo de indicios", zanja el auto, "podrían implicar al señor Jonathan Andic en la muerte de su padre". Por lo que ordenó su detención, fijando una fianza de 1.000.000 de euros que el acusado pagó pocas horas después, por lo que ahora se encuentra en libertad, pero, eso sí, con medidas cautelares, puesto que se le ha retirado el pasaporte, tiene prohibido salir del territorio y debe comparecer semanalmente en el juzgado, según ha informado en un comunicado el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.