Jonathan Andic, de 45 años, y acusado de matar a su padre Isak Andic, durante un paseo por Montserrat en diciembre del 2024, conoció este martes las pruebas que en el último año y medio han reunido los Mossos d’Esquadra para mantener sus sospechas. Una larga lista de indicios que la titular del juzgado 5 de Martorell enumeró en un durísimo auto de prisión que permitió que se hiciera público. Un escrito en el que recogía la petición de la fiscal Teresa Yoldi de enviar a prisión al primogénito por un delito de homicidio, pero medida eludible por una fianza de un millón de euros que el acusado depositó en diez minutos. Inmediatamente después quedó en libertad, con la prohibición de abandonar España, tras entregar su pasaporte a la magistrada, y realizando nuevamente el paseíllo ante los medios de comunicación, pero esta vez ya sin las esposas con las que llegó cuando pasó a disposición detenido.Lee tambiénPrácticamente nadie del entorno de Jonathan Andic esperaba la detención. Estaban preparados para que se le citara a declarar, pero no para ser arrestado y visitar un par de veces los calabozos de la comisaría de Martorell.Los Mossos detienen al mayor de los Andic, acusado de matar a su padre en Montserrat en diciembre del 2024En esa comisaría se ha confeccionado en el último año y medio el atestado que este martes recibió la jueza y que utiliza en parte para justificar su decisión de acusar a Jonathan Andic de la muerte de su padre.Aunque no están todas las pruebas reunidas por los investigadores, sí algunas que permiten a la magistrada advertir que hubo una “premeditación y preparación” en la muerte. Para empezar, esas tres visitas previas a la montaña de Montserrat en la misma semana que se produjo la muerte y que el acusado no citó en su primera declaración en sede policial. También sorprende a la jueza la “extraña” desaparición del teléfono móvil que llevaba Jonathan el día del suceso, del que dijo que se lo habían robado en un viaje relámpago a Ecuador, y el cambio a otro coincidiendo, asegura la jueza, con las informaciones periodísticas que ya daban cuenta de la reapertura de la investigación.Hay un elemento inicial en el que se entretiene la magistrada y que fue lo primero que llamó la atención a los investigadores que acudieron aquel 14 de diciembre a Montserrat. La huella del presunto resbalón que propició lo que podía haber sido una caída accidental de Isak Andic. Los mossos de la unidad de montaña realizaron hasta cuatro reconstrucciones de esa pisada. Y llegaron a la misma conclusión que sus compañeros de investigación, que era una huella “forzada” y para la que Isak Andic debería haber frotado intensamente contra el suelo hasta en cuatro ocasiones, para dejar esa señal. La jueza hace suya la tesis de que esa marca se recreó para hacer creer que fue en ese punto donde se produjo el resbalón o la caída accidental.Para la magistrada, que durante este año y medio ha estado puntualmente informada de todos los avances de los investigadores, igual que la fiscal, el presunto móvil de la muerte es económico. Y cita la intención que tenía Isak Andic de realizar un cambio de testamento y crear una fundación de ayuda a personas desfavorecidas como el punto de inflexión.La jueza asegura que Jonathan está “obsesionado con el dinero” y que manipuló a su padreDe la investigación, la magistrada entiende que hay indicios y pruebas suficientes que apuntan a una “posible participación activa y premeditada” de Jonathan en la muerte del empresario. Una premeditación que podría abrir la puerta a una acusación por asesinato, pero que, por el momento, la jueza mantiene en homicidio.El auto se detiene en las relaciones de padre e hijo y cuestiona que Jonathan en sus declaraciones asegurara que eran buenas, cuando a través de terceros y mensajes en el teléfono del padre han confirmado que no eran buenas. Al contrario, al primogénito le afea su capacidad “manipuladora” sobre el padre, su “obsesión por el dinero”, y que incluso lograra que el empresario le cediera en vida parte de su herencia como condición para mantener la relación familiar. Una amenaza que vino acompañada de otras que requirieron la mediación de una psicóloga ecuatoriana con nacionalidad alemana, terapeuta de varios miembros de la familia Andic, que intercedió y convenció al patriarca de que accediera a los deseos del hijo. Los investigadores recopilan varios escritos que cita la jueza en los que Jonathan había “verbalizado sentir odio, rencor, ideas de muerte y culpabilizar de su situación a su padre”.Lee tambiénEl auto entra en la “mala relación” de padre e hijo y dice que el padre quería cambiar el testamentoDesde el primer momento, trascendió que el primogénito del fundador de Mango había entrado en algunas contradicciones entre las dos declaraciones que prestó a los Mossos, el mismo día 14 por la tarde y el 31 de diciembre, durante tres horas, y como testigo. En la primera dijo que él caminaba separado unos metros por delante, que no lo veía, que su padre se detuvo a hacer unas fotos, y que escuchó unas piedras caer, se giró y vio un cuerpo rodando entre matorrales. En la segunda declaración iba junto a su padre, ya solo hizo fotos al inicio de la ruta. Para la jueza, es “poco probable” que si caminaban juntos no lo viera caer. E insiste en que el camino “no presentaba ninguna dificultad” y que el único punto de todo el recorrido donde hay posibilidad de caer al vacío “es donde se producen los hechos”.Los investigadores también se refieren al informe de autopsia que determinó que la caída fue “como si se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante”, y con lesiones solo en una parte del cuerpo incompatibles con una caída accidental.La magistrada asegura en el auto que “el padre en un intento de reconciliarse con su hijo acepta la excursión que su hijo le propone para hablar los dos solos”. Las otras dos hijas de Isak Andic han creído y apoyado desde el primer momento a su hermano.Escribe y cuenta historias de la mala vida desde que empezó en el oficio del periodismo, desde los tiempos del fax. Autora de 'Desmontando el crimen perfecto'. Convive con dos perros, Simón y Lola; y con todo por aprender
Los indicios contra Jonathan Andic: un raro resbalón, el “odio” al padre y el cambio de testamento
La jueza de Martorell enumera en un auto demoledor algunos de los indicios que en los últimos catorce meses reunieron los investigadores contra el hijo de Isak Andic











