Una de esas ocasiones en las que la inteligencia artificial nos pone ante el espejo. Un artista conceptual que se presenta bajo el seudónimo de SHL0MS ha explorado el concepto del arte y su relación con la IA hasta el punto de mostrarnos la propia naturaleza humana. A este artista provocador se le ocurrió publicar en X uno de los 250 cuadros de la serie de los nenúfares pintados por Claude Monet, pero engañó a la audiencia al explicar que le había pedido a una IA que creara una pintura con el estilo del pintor francés. Las reacciones, furibundas contra la obra que los críticos creían que había creado una máquina, dicen mucho más de nosotros de lo que creemos.Uno de los usuarios que criticó el cuadro que creía pintado por una IA, comentó “el hecho de que parezca una mierda y sea una mierda». Al descubrirse el experimento, borró sus comentarios, no sin que antes alguien guardara su visión sobre la pintura: “un desastre. No se parece en nada a un Monet. Parece exactamente como si alguien intentara replicar el estilo y solo lo consiguiera en un 20 %. No es tan vibrante como la elección típica de colores de Monet. Parece soso”. Hay que apuntar que SHL0MS hizo algo de trampa, al etiquetar el cuadro como generado por IA y pedir a la gente que describiera “con el mayor detalle posible, en qué se diferencia esta obra de un cuadro auténtico de Monet”.El tono de la mayoría de los comentarios al experimento con el cuadro de Monet fueron inmisericordes. “Carece de la textura, los bordes irregulares, los pliegues, las grietas, los pliegues, los biseles y la topología de las artes plásticas. Los reflejos finos y calculados. La versión de IA es una pixelación granulada, y así es como se ve; carece del desorden de la humanidad”. Todo en ese tono, en el que los humanos intentamos demostrar que hay algo en nosotros que todavía las máquinas no pueden alcanzar. Hasta el punto de asimilar como artificial lo que en realidad era humano.Cuadro original expuesto a la crítica en la red social X C. MonetUna de las críticas a las que SHL0MS respondió “esta es una gran respuesta directa, gracias” condensaba todo el sesgo humano contra un producto supuestamente creado por una máquina y expresaba, a su vez el sarcasmo con el que el artista conceptual se dirigía a quienes criticaron la pintura: “estoy decepcionado de tener que siquiera señalarlo. No hay cohesión en las elecciones de profundidad y color. El reflejo del árbol se desangra en los nenúfares sin ningún respeto por la profundidad espacial o el contraste. El amasijo de fondo de nenúfares-algas es escandalosamente vago, como la mayoría del arte generado por IA”.Un estudio llevado a cabo en febrero del 2024 por dos profesores de las universidades de Bergen y Turku (Noruega) ya mostraba ese sesgo negativo de los humanos hacia las obras de arte generadas por IA. Los investigadores entrevistaron a 201 participantes que debían valorar obras y expresar su creían que eran origen humano o generadas por inteligencia artificial. El resultado fue que “los participantes no fueron capaces de distinguir de forma consistente entre las imágenes creadas por humanos y las generadas por IA”.En una nueva vuelta de tuerca, los autores de la investigación explicaron que “además, a pesar de preferir en general las obras de arte generadas por IA frente a las creadas por humanos, los participantes mostraron un sesgo negativo hacia las obras generadas por IA cuando se tenía en cuenta la percepción subjetiva de la atribución de la fuente”. “Como resultado de esta posible amenaza a su visión del mundo —argumentaron—, las personas pueden tender a defender sus creencias antropocéntricas menospreciando el valor artístico del arte generado por IA, siguiendo un patrón de comportamiento observado en la evaluación de otros contextos morales”.Un humanoide cercano a un humano. Imagen creada con IA ReveDe alguna manera, nuestro rechazo a las máquinas puede tener alguna conexión también con la teoría del valle inquietante, expresada en 1970 por Masahiro Mori, por la que la afinidad de los humanos a las máquinas desaparece por completo cuando la máquina llega a un parecido casi exacto al de una persona. Queremos que estén con nosotros, que nos ayuden, que nos muestren afecto, pero que nunca sean nosotros. Nuestros dilemas morales se tensan a medida que avanzan la IA y la robótica. Y la pintura no es la única expresión artística de una máquina ante las que nos encontraremos.· Elon Musk pierde contra Sam Altman. El que iba a ser el juicio del siglo de la IA sólo dio para 90 minutos de deliberación del jurado de California que examinó la demanda de Elon Musk contra Sam Altman, al que le pedía 150.000 millones de dólares. Hace 11 años, Musk y Altman se unieron en la creación de OpenAI como una empresa sin ánimo de lucro. La demanda del primero de ellos era porque la compañía de ChatGPT se había apartado de su misión original, pero el jurado consultivo decidió por unanimidad que el fundador de Tesla y SpaceX había superado el plazo de prescripción cuando presentó su denuncia en el 2024. La jueza Yvonne González Rogers se mostró de acuerdo y desestimó el caso.Lee también· El Papa y la IA. El papa León XIV ha intervenido en la Conferencia Anual de Roma sobre Inteligencia Artificial para señalar que la inteligencia artificial, “especialmente la IA generativa, ha abierto nuevos horizontes en muchos ámbitos distintos, entre ellos la mejora de la investigación en el ámbito sanitario y los descubrimientos científicos, pero también plantea cuestiones inquietantes sobre sus posibles repercusiones en la apertura de la humanidad a la verdad y la belleza, así como en nuestra capacidad distintiva para comprender y procesar la realidad”. “Junto con su extraordinario potencial para beneficiar a la familia humana, el rápido desarrollo de la IA también plantea cuestiones más profundas”, ha advertido el pontífice.Licenciado en Periodismo por la UAB. Redactor de La Vanguardia desde 1996. Ha cubierto las áreas de Política, Deportes y Comunicación. Especializado en tecnología. Autor del libro 'Bicicletas para la mente' (Península)