Hablar de accesibilidad en hoteles es fácil. Practicarla de manera efectiva no tanto. Ir más allá de la normativa suena a utopía. Pero no lo es y la cadena hotelera MarSenses lo demuestra con una hoja de ruta y unos estándares propios construidos desde la escucha a las personas con discapacidad y en constante evolución.

Con ellos, la experiencia accesible comienza incluso antes de llegar al hotel, en la reserva, y se mantiene a lo largo de toda la estancia llegando a cuidar ese tipo de detalles que permiten avanzar de manera efectiva hacia la accesibilidad universal. Hablamos, por ejemplo, de habilitar canales alternativos, vía email o teléfono, para garantizar una atención personalizada a la hora de reservar y que las dificultades que muchas veces supone la accesibilidad digital no sean un problema.

En realidad, no deberían serlo. Ya existen marcos legales que establecen requisitos de obligado cumplimiento en las interfaces digitales para que sean accesibles. Sin embargo, si MarSenses tuvo que optar por estos canales de atención personalizada alternativos fue por las complicaciones que tuvieron para encontrar un motor de reservas para su web que fuera realmente accesible y que garantizara una experiencia para usuarios óptima a las personas con discapacidad cognitiva, de aprendizaje o motriz o a quienes tienen baja visión.