El refranero español contiene un proverbio que dice algo así como que "lo bueno viene en frasco pequeño". Esta expresión de la cultura popular viene a resaltar que el valor, la calidad o la grandeza no depende exclusivamente del tamaño físico. Quizá sea esta la máxima que los consumidores españoles están siguiendo en los últimos tiempos en su apuesta cada vez más firme por los productos en formato 'mini', individualizado o de tamaño pequeño. No en vano, este tipo de envases se adapta a la perfección a los nuevos hogares, al estilo actual de vida y además desempeña un papel clave para satisfacer determinados caprichos que en otras circunstancias no nos podríamos permitir. "El auge de estos productos responde a varios factores", asegura Ana Isabel Jiménez Zarco, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) experta en tendencias de consumo."Por un lado, a un cambio sociodemográfico en la estructura del hogar. Al haberse reducido el tamaño de la unidad familiar (hogares unipersonales, familias monoparentales...) muchos hogares compran cada vez formatos más pequeños", explica. En segundo lugar, señala Jiménez Zarco, "el estilo de vida actual (vivir en la ciudad, comer fuera de casa, el alto ritmo de vida...) nos ha llevado también a cambiar nuestras rutinas de consumo e incluso de uso de los productos". Existe además un tercer aspecto relacionado con el placer puramente personal: "Es lo que se conoce como consumo de prueba o capricho asequible. Es decir: no me llega el dinero para comprarme algo más grande pero sí para adquirir lo mismo con un tamaño más pequeño".Esta experta destaca que lo que más valoran los consumidores de los formatos pequeños es su "comodidad para el transporte", que puede convertirse en una herramienta para controlar el gasto, por lo que permite a los ciudadanos "darse un capricho a un coste menor", y que contribuye a evitar el desperdicio. Miguel Ángel Ruíz, presidente de la Asociación Española de Consumidores (Asescom), coincide con parte de este análisis, aunque matiza algún aspecto: "Sin duda alguna evita un malgasto de alimentos, pero no hay que olvidar que estos productos 'mini' conllevan un mayor coste y también suponen un malgasto medioambiental en tanto en cuanto hay mayores gastos de empaquetado y, por tanto, desde un punto de la sostenibilidad si genera un problema".Una compra a la larga "más rentable"No obstante, Jiménez Zarco precisa que dependiendo del mercado o del tipo de producto las razones del consumidor para elegir el envase 'mini' pueden cambiar. Por ejemplo, no es lo mismo comprar un bolso caro de un tamaño pequeño porque el grande no me lo puedo permitir; que adquirir un caja de medicamentos pequeña para no tener que llevarte el paquete grande y quedarte luego en casa con medicación que va a caducar. "El consumo es muy diferente. El segundo es un control de gasto. El primero es algo personal y el tipo de consumo es hedónico". En cuanto al precio, si analizamos el coste que supone un producto por unidad o por cantidad, resulta evidente que sale más caro comprar el formato pequeño que el grande. Sin embargo, eso puede cambiar pasado algún tiempo: "El cliente está dispuesto a pagar esa diferencia porque a la larga es más rentable. Sobre todo porque comprar en gran volumen puede provocar que haya alimentos que no puedes consumir y acabas tirando a la basura. Igual te sale más caro por unidad comprada pero al final lo acabas consumiendo. Aquí es el coste de oportunidad -la mejor alternativa a la que renuncias cuando tomas una decisión- lo que hay que valorar". Este nuevo modo de consumir no escapa a prácticamente ninguna categoría de producto, aunque quizá sea el sector de la alimentación y de la perfumería y cosmética donde más éxito tiene el formato pequeño. Solo hace falta darse una vuelta por cualquier supermercado para comprobar cómo están modificando la oferta de sus lineales para dar entrada a productos 'mini' (monodosis, platos con raciones individuales, on-the-go y formatos bite-size). Una de las últimas cadenas en anunciar novedades en este sentido ha sido Dia. "Estos productos trasladan categorías tradicionalmente familiares a formatos más pequeños y funcionales pensados para quienes viven solos o en pareja y buscan soluciones rápidas, cómodas y adaptadas a su consumo real, facilitando un mejor aprovechamiento de los alimentos en el día a día", ha indicado la compañía.
El formato 'mini' triunfa en España a lo grande: "Puedes darte un capricho a un coste menor"
Los productos de tamaño reducido son cada vez más apreciados por los consumidores nacionales y proliferan en todas las categorías.







