“La pregunta no era si iba a haber un atentado yihadista, sino cuándo, cómo y dónde”, dice el exjefe del CNI en Girona

La escena que se vivió este martes en el Congreso parecía propia de una película de ciencia ficción. Los diputados de la comisión que investiga los atentados terroristas de las Ramblas de Barcelona y Cambrils, en agosto de 2017, se dirigían a una pantalla en negro a través de la cual les llegaba la voz distorsionada de un hombre maduro. No era un asistente de inteligencia artificial, sino el responsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en la provincia de Girona en la época en que se formó la célula yihadista de Ripoll, autora de los ataques que dejaron 16 muertos.

No era la primera vez que un miembro del CNI comparecía en el Congreso. Los máximos responsables del centro de inteligencia lo han hecho repetidamente en la Comisión de Fondos Reservados, que se reúne a puerta cerrada. Pero la identidad de la secretaria de Estado-directora del CNI, Esperanza Casteleiro, y de su número dos, el secretario general Luis García Terán, es pública. Este martes, por vez primera, lo hizo un agente operativo, cuya identidad está clasificada por ley y no puede revelarse sin cometer delito.