Tras el fin de ETA en 2011, el yihadismo se convirtió en la principal obsesión de las agencias de seguridad e inteligencia de España. La nueva amenaza forzó grandes cambios en la forma de trabajar del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Policía Nacional y la Guardia Civil. El terrorismo islamista tenía estructuras muy diferentes a la del grupo terrorista vasco y no entendía de fronteras, lo que obligaba a tejer relaciones con instituciones de otros países. Fue así como en 2014 la Guardia Civil empezó a forjar su propia vía de cooperación con la DGST, el poderoso servicio de inteligencia interior de Marruecos, una colaboración que hasta entonces había estado dominada por el CNI y, sobre todo, por la Policía Nacional. Poco a poco, la benemérita fue ganándose la simpatía de los espías marroquíes liderados por Abdellatif Hammouchi. Una alianza de este tipo requiere tiempo y, sobre todo, confianza. Directores y otros altos cargos de la Guardia Civil empezaron a viajar a Rabat. Después, técnicos del Grupo de Apoyo Operativo (GAO), todos con dominio del francés, pusieron en marcha entrenamientos in situ para enseñar a sus pares marroquíes las técnicas de espionaje y vigilancia que emplean en España. Acto seguido llegaron las operaciones conjuntas de lucha antiterrorista y contra la inmigración irregular. Hasta crearon un grupo de WhatsApp conjunto, según corroboran dos fuentes de la Guardia Civil que participaron en esta colaboración, además de un exagente del espionaje marroquí. Por su parte, agentes de la DGST (Dirección General de Vigilancia del Territorio, por sus siglas en francés) también fueron invitados a Ceuta, Málaga, Marbella y Madrid. Fotografías tomadas en 2017 y 2018 a las que ha tenido acceso esta investigación, muestran visitas de los agentes marroquíes Santiago Bernabéu, la sede del GAO en la capital española o Puerto Banús, en Marbella. El jefe del Departamento de Sistemas de la DGST, de visita en el Santiago Bernabéu con la Guardia Civil. Ejercicio práctico de la Guardia Civil con espías marroquíes en Castillejos, junto a la frontera de Ceuta. La confianza no se afianzó de la noche a la mañana, pero ya en 2017 la DGST y la Guardia Civil contaban con una relación sólida y amistosa. Una decena de fotos de ese periodo muestran la sintonía de los agentes españoles y marroquíes. Posan sonriendo, bromeando, compartiendo momentos de distensión y cenas. Esa sintonía sigue vigente. El pasado 2 de julio, Hammouchi, director de la DGST, recibió a una delegación de alto nivel de España encabezada por el general Luis Peláez, máximo responsable del Servicio de Información de la Guardia Civil. Unos meses antes, en noviembre de 2025, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le recibió en el ministerio para entregarle la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil, un distintivo que el Consejo de Ministros había aprobado en 2019. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, concede al jefe de los espías marroquíes, Abdellatif Hammouchi, la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil. (Min. Interior) Esta investigación revela la otra cara de esa relación. A pesar de la aparente complicidad entre ambas instituciones, esta es la historia de una "traición", en palabras de un alto cargo de la Guardia Civil que conoce bien los detalles de esta cooperación hispanomarroquí nada más conocer los hallazgos del consorcio de medios liderado por Forbidden Stories y en el que participa El Confidencial. TE PUEDE INTERESAR Pegasus Project: en las entrañas del espionaje marroquí POR José Bautista Miguel Ángel Gavilanes Ignacio Cembrero Hicham Mansouri Laura Martín Javier G. Fernández Las informaciones contenidas en este reportaje se basan en documentos y fotografías filtradas, y han sido corroboradas y completadas por fuentes de inteligencia: un exagente de la DGST marroquí, dos de la Guardia Civil, uno de la Policía Nacional y otro del CNI. Las pruebas fueron analizadas de forma independiente por el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional, que confirmó su autenticidad. "Los espiamos a todos", afirma el exagente de la DGST. Esta fuente detalla cómo la inteligencia marroquí accedió, sin dejar rastro, a las comunicaciones de los agentes de la Guardia Civil que viajan a Marruecos para entrenar a los espías de Mohamed VI. Algo que hacen por sistema "por si acaso", explica. "Los agentes marroquíes coordinaban el espionaje a agentes de la Guardia Civil a través de un grupo de WhatsApp del que la benemérita no sabía nada" El modus operandi con el que afirma que lograron acceder a las comunicaciones y archivos de los dispositivos móviles de sus colegas de la benemérita se basa en la maquinaria de espionaje masivo de Rabat. Una ventaja fundamental sería el acceso directo a la infraestructura y capacidades de Maroc Telecom, el principal operador, asegura el exagente marroquí. Según su testimonio, a partir de un número de teléfono conectado a la red marroquí, estos espías obtendrían el número IMSI (identificador de la tarjeta SIM) y, con este, el número IMEI (identificador del dispositivo telefónico). Expertos en telecomunicaciones del Laboratorio de Seguridad de Amnistía señalan que estas tecnologías son utilizadas de manera habitual para labores de vigilancia operativa en Marruecos. Por su parte, la Policía Nacional reporta que toman ciertas precauciones a la hora de viajar al país norteafricano: sus agentes de información portan dos teléfonos móviles, uno sin contenido sensible, con el que se conectan a la red de telefonía marroquí; y otro configurado para evitar ser espiados. Un agente de la DGST toma fotografías de forma clandestina durante un entrenamiento con la Guardia Civil. Sin embargo, los efectivos del GAO no aplican este tipo de medidas de seguridad digital cuando viajan a Marruecos. "No lo hacíamos porque no sospechábamos que seríamos espiados", reconoce un destacado miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil. Otra fuente de la misma institución, que participa en estos intercambios, afirma que "nuestro desconocimiento sobre Marruecos es un problema". El lema de la GAO es Videre sine visum; "Ver sin ser visto". En el marco de esta cooperación, los técnicos de la Guardia Civil enseñan a los espías marroquíes —en particular, a los de Dirección de Operaciones, indican fuentes internas— sus técnicas de vigilancia y seguimiento, sus protocolos para acceder a hoteles e inspeccionar maletas sin dejar rastro, sus técnicas para instalar medios técnicos de obtención de información o cómo infectar los ordenadores de cibercafés sin dejar ningún rastro, entre otras. Estos entrenamientos se enmarcan en actuaciones contra el yihadismo, la trata de personas y, en los últimos años, el narcotráfico. Sin embargo, Rabat habría empleado esos conocimientos para reprimir a periodistas, defensores de derechos humanos, activistas y otras personas incómodas para el régimen, según relata el exagente marroquí. Esta fuente no aporta evidencias documentales sobre este uso negligente de las técnicas que la Guardia Civil transmitió a los espías marroquíes. Un agente de la Guardia Civil y otro de la DGST durante un entrenamiento cerca de Tánger. La motivación del instituto armado es la "necesidad estratégica de llevarse bien con la DGST", explica una fuente de la Guardia Civil que participó en el diseño y puesta en marcha de esta hoja de ruta. Los agentes españoles tenían que ofrecer algo a sus pares marroquíes para crear reciprocidad con ellos y obtener información a cambio. Los ejercicios de la Guardia Civil se llevan a cabo en la vida real, sobre el terreno, en ciudades como Castillejos (Fnideq), junto a la frontera de Ceuta, o Tánger, Rabat, Tetuán, Nador y Marrakech. Aunque el traspaso de tácticas es unidireccional: los agentes marroquíes no comparten sus técnicas con sus colegas españoles, según fuentes de la Guardia Civil. A veces, estos entrenamientos se convierten en "tests reales". La diferencia entre las pruebas y las operaciones reales eran “las largas esperas”, recuerda el exespía de la DGST. La misma fuente recuerda que la primera vez que la inteligencia marroquí empleó drones fue gracias a las enseñanzas de la Guardia Civil en Málaga. Actualmente, Marruecos produce este tipo de dispositivos autónomos con apoyo de Israel. Agentes de la Guardia Civil enseñando técnicas a la DGST durante una operación rea inspeccionando maletas de un posible traficante de personas. Un agente veterano de la DGST durante una operación con la Guardia Civil en Castillejos, en la frontera con Ceuta. El exespía señala a J., un cargo destacado en la Unidad de Investigación ('Cellule Recherche') de la DGST, como el responsable de las escuchas y monitorización de los guardias civiles. La fuente relata que J. no es un hombre de despachos, su especialidad son las operaciones en terreno. Este oficial ejercería como jefe en funciones de la Unidad de Investigación cuando su máximo responsable, M.J., está ausente. Este último sería, explica el exagente, el alto cargo que coordina las detenciones, incluidas las de periodistas y defensores de derechos humanos. La Unidad de Investigación es uno de los departamentos más valiosos de la DGST, según fuentes internas. Sería la encargada de hacer seguimientos y vigilancias agresivas contra periodistas incómodos, activistas de derechos humanos y críticos con el régimen. Su director, M.J., habría jugado un papel clave en el espionaje, destrucción reputacional y encarcelamiento del periodista Omar Radi, una de las primeras víctimas de Pegasus en Marruecos. Tras pasar por prisión, después de una condena con fuertes motivaciones políticas y basada en acusaciones inventadas —como denunciaron organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch—, Radi se exilió y actualmente vive en Alemania. TE PUEDE INTERESAR Marruecos espió con Pegasus cientos de móviles españoles, más allá del Gobierno POR Ignacio Cembrero José Bautista Miguel Ángel Gavilanes Hicham Mansouri EC Diseño EC Vídeo Elegir como objetivo a guardias civiles no se limita a estos entrenamientos en Marruecos. Entre los números de teléfono españoles espiados por Marruecos con Pegasus, obtenidos por el consorcio de 14 medios que impulsa esta investigación, está el del coronel de la Guardia Civil Alberto Aguilera. Su móvil figura cinco veces en la lista de objetivos, en unos intentos de infección que tuvieron lugar desde el 8 de marzo de 2019. Aguilera desempeñó el puesto de agregado de Interior de la Embajada española en Rabat entre 2012 y 2017, tiempo en el que impulsó el Centro de Cooperación Policial Hispano-Marroquí, con sede en Tánger. Tras su paso por Marruecos, Aguilera fue nombrado jefe de Información del instituto armado en Cataluña. Es en esta etapa cuando sufrió los ataques con Pegasus. El exagente de la DGST, que corrobora estos hechos, considera como "anormal" que alguien con su perfil haya obtenido puestos de mando relacionados con inteligencia tras haber pasado por Marruecos. En su opinión, "eso contradice protocolos básicos de seguridad". De Cataluña a Gijón y de allí, Aguilera fue ascendido a coronel y destinado a Madrid en 2024. Actualmente es jefe de la Unidad de Transformación Digital e Innovación Tecnológica de la Guardia Civil. A diferencia de otras agencias de inteligencia como el CNI, la DGST no pide autorización judicial para espiar indiscriminadamente en Marruecos Colaboración, sí; pero con la guardia alta En octubre de 2020, el teléfono del presidente Pedro Sánchez sufrió el primer intento de infección con el software israelí Pegasus, según un auto del juez José Luis Calama. Su investigación detalla que el 19 de mayo de 2021, en un siguiente ataque, se extrajeron 2,57 gigabytes de información de su móvil. Esta fecha coincide con la gran crisis diplomática entre España y su vecino del sur, cuando Marruecos abrió 48 horas antes la frontera con Ceuta, alentando el paso irregular de más de 10.000 personas a la ciudad autónoma. Dos agentes de la DGST frente al Palacio Real en Madrid. Un informe del CNI señala a Fouad El Himma, consejero real de Mohamed VI, como el artífice de una estrategia de presión contra Madrid, usando los flujos migratorios, en represalia por haber permitido la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. Fuentes de esta investigación sitúan a El Himma, conocido como 'virrey' de Marruecos, al frente del Bureau 21, departamento que impulsa desde el Palacio Real de Rabat el espionaje de altos cargos extranjeros con herramientas como Pegasus. Según las diligencias del juez Calama, además de Sánchez, en este periodo fueron comprometidos también los teléfonos de los ministros Grande-Marlaska (Interior) y Robles (Defensa). La crisis empezó a revertirse en 2022 cuando el gobierno de España echó a su ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, a petición de Marruecos. Ambos países restablecieron sus relaciones después de que en marzo de ese año Pedro Sánchez asumiera la postura marroquí sobre el Sáhara Occidental, que hasta 1976 fue una provincia española. La Casa Real marroquí hizo pública la carta con la que Sánchez selló su rendición ante Mohamed VI. Tres meses después, en junio de 2022, un “error de cálculo” de Marruecos dio lugar a la conocida como la ‘masacre de Melilla’, el episodio más mortífero en una frontera terrestre europea hasta la fecha. En esas fechas Madrid acogió la Cumbre de la OTAN y presionó con éxito para que la Alianza incluyese en su marco estratégico la instrumentalización de los flujos migratorios como una amenaza híbrida. TE PUEDE INTERESAR La Guardia Civil no es el único cuerpo del Estado afectado por la volátil lealtad de sus pares marroquíes. En septiembre de 2022, cuando España y Marruecos retomaban su relación tras la crisis diplomática, la directora del CNI viajó en secreto a Rabat para reunirse con el jefe de los espías marroquíes, Hammouchi. La inteligencia marroquí divulgó varias fotografías de Esperanza Casteleiro con Hammouchi sin su consentimiento y sin previo aviso. Otro caso ilustrativo de esta relación marcada por las traiciones salió a la luz en 2023, cuando una investigación de El Confidencial reveló que los espías marroquíes reclutaron a la hija del Comisario General de Información de la Policía Nacional. Moncloa y Rabat exhiben buenas relaciones en público, aunque la situación refleja momentos de alto voltaje en los últimos años, más o menos velados y a diferentes niveles. Entre las incógnitas no resueltas por el Gobierno está el contenido descargado del móvil de Sánchez y cuyo robo, según las distintas fuentes consultadas, apunta a los máximos responsables del reino de Marruecos. ¿Qué información sustrajeron al presidente español? La duda sigue en el aire. Al cierre de esta edición, no habían respondido a las preguntas remitidas por el consorcio de medios que elaboró esta investigación: Moncloa, Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, Ministerio de Asuntos Exteriores (España); DGST, DGED, Casa Real marroquí (Marruecos); y NSO Group (Israel). Sobre Pegasus Project El Confidencial forma parte de un consorcio de 39 periodistas coordinado por Forbidden Stories y en el que también participan el Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional, Le Monde, Radio France, The Guardian, Haaretz, Die Zeit, Der Spiegel, Der Standard, OCCRP, Código Morse, Paper Trail Media, Hawamich y Tamedia.