El consorcio liderado por la belga Jan De Nul (al 60%) en sociedad con Servimagnus, de Ricardo Román y su hijo Leonardo, va camino de adjudicarse la concesión por 25 años de la hidrovía del río Paraná, por la que navegan y pagan peajes el 80% de las exportaciones argentinas, no sólo del agro sino también de la industria, el 90% de las paraguayas y el 6% de las brasileñas. Un negocio de US$300 millones anuales en el que deberán invertir US$10.000 millones, según el Gobierno, para profundizar el calado y permitir que los barcos circulen más cargados.
Los favoritos a quedarse con la operación se impondrían a la belga DEME porque suman más puntos en la oferta técnica, que se había conocido hace dos semanas. La económica, que se difundió hoy, quedó empatada. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpym), que dirige Iñaki Arrreseygor, deberá revisar los detalles y en el sector se espera que en una semana se expida sobre el ganador.
Pero ya se sabe que Jan de Nul y los Román, familia con larga experiencia en el negocio portuario local, consiguieron 66 puntos en la evaluación técnica contra 42 de DEME, es decir, 24 más. Fuentes vinculadas a la licitación explicaron que este consorcio se impuso por varias razones.












