El �ltimo esca�oZapateroAP Photo/Juan KaritaActualizado Mi�rcoles,

mayo

00:02Audio generado con IA�Es el mejor ex presidente del Gobierno y el mejor socialista�. Esta contundente alegr�a con la que el ministro Puente se refer�a en noviembre a Zapatero explica la magnitud del impacto que supone su imputaci�n para el conjunto del socialismo espa�ol y especialmente para el sanchismo. No se entiende la trayectoria dom�stica e internacional de S�nchez desde las generales de 2023 sin la mano de Zapatero, sus maniobras, intereses y contactos en Espa�a, Hispanoam�rica y China. Su actividad con la empresa An�lisis Relevante, por la que est� investigado en la Audiencia Nacional, es solo una parte peque�a de su amplio radio de acci�n que le llev� de blanquear a dictaduras internacionales a blanquear capitales.Junto a la dimensi�n hist�rica que conlleva la primera imputaci�n de un presidente de Espa�a, ahondando en la sensaci�n de colapso sist�mico, la investigaci�n judicial a Zapatero cierra el c�rculo que conecta el sanchismo primog�nito de �balos, Koldo y Cerd�n con el �ltimo sanchismo, que empieza con las elecciones generales de 2023, cuando Zapatero reaparece para desempe�ar un papel determinante en la campa�a electoral. n un momento en el que los sondeos auguran la mayor�a absoluta de Feij�o, Zapatero rompe el gui�n y moviliza a las bases socialistas presentando el sanchismo como un s�mbolo progresista de limpieza y dignidad frente a la �ultraderecha�, la continuidad natural de un zapaterismo que -olvidada la crisis econ�mica de 2010, el l�o del Estatut y sus cambalaches con ETA- se presenta como el primero en combatir �la casta� del r�gimen del 78.El propio S�nchez, un oportunista que aprovecha el factor ZP, reconoce en su libro 'Tierra firme' que �fue decisivo� para retener la mayor�a de investidura: �Me llam� en los albores de la precampa�a. Hab�a ayudado al Gobierno de coalici�n en discrepancias no menores, como la de la Ley del Solo s� es s�. Yo hab�a sentido su apoyo de forma inequ�voca y en aquellos d�as me dijo que quer�a salir a la palestra y participar en los medios y en los m�tines�.Aquella h�bil maniobra del expresidente rehabilita su figura en el imaginario colectivo de la izquierda, con el �buenismo� como un valor moral, y le permite penetrar en la Moncloa para ejercer, sin la rendici�n de cuentas del cargo institucional o electo, una influencia determinante en la pol�tica interna de S�nchez en esta legislatura: tanto en la asunci�n por parte del sanchismo del proyecto de la �Espa�a plural� y plurinacional a trav�s de una reforma confederal de la Constituci�n, eje vertebral de sus negociaciones con los independentistas catalanes; como influye en la apuesta geopol�tica de S�nchez de liderar el Sur Global en Europa, rompiendo con EEUU, enfrent�ndose a Israel, marcando distancias con la UE y entreg�ndose a China como socio prioritario y pa�s no alineado bajo la coartada de la �multipolaridad�.En paralelo y acompasado a su funci�n de lobista, Zapatero act�a de ministro de Exteriores en la sombra, de ide�logo plurinacional, y de negociador de urgencia a con Mas, Boye y Puigdemont de la investidura de S�nchez a cambio de la amnist�a al pr�fugo de Waterlo. Pero tambi�n de que el PSOE asuma el relato independentista de que el 1-O fue la leg�tima expresi�n de un conflicto pol�tico entre dos realidades nacionales que deber� solucionarse alg�n d�a mediante un refer�ndum.De alguna manera, Zapatero salva, reinventa y recoloca al sanchismo en 2023. A partir de ese momento, sin Zapatero no se entiende a S�nchez, igual que es inexplicable la imputaci�n por corrupci�n de Zapatero sin su estrecha relaci�n con el presidente.