Cuando Perón volvió al país, luego de 18 años de exilio, se desató una disputa entre la izquierda peronista, conducida por Montoneros, y la ortodoxia o derecha peronista, encabezada por las organizaciones sindicales y representada en la figura de López Rega. Luego de que Perón eligiese al ala de derecha, Montoneros empezó a formular una teoría. Decía que Perón seguía siendo revolucionario, pero que estaba cercado por López Rega y el entorno de la llamada “burocracia sindical”, que le filtraban información, lo aislaban de cualquier persona que tuviese críticas y se aprovechaba de su avanzada edad y su estado de salud. Con el tiempo, ese autoengaño fue mutando en táctica política y la teoría del cerco fue una manera de criticar el rumbo del gobierno y al propio Perón sin nombrarlo directamente, lo que dentro del movimiento peronista hubiese sido tildado de gorila y traidor directamente. Salvando las distancias históricas, esta situación parece rimar con la actualidad del gobierno libertario, en la que Santiago Caputo al criticar a Martín Menem, está criticando a Karina Milei que conforma un uno indivisible con su hermano, el Presidente.

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