Se venera la misión especial de Artemis 2. ¡Oh! ¡El ser humano ha contemplado de cerca la cara oculta de la Luna! Cuando en realidad, las mujeres y (algunos) hombres que habitan el mundo demuestran cada día que son extraordinarios, capaces de las mayores proezas. Si no, que pregunten a todas esas familias que logran a diario que sus hijos se levanten, desayunen, se laven los dientes, se vistan y lleguen a la escuela a tiempo. Algunos lo hacen rozando el larguero, un minuto antes de que suene el timbre de entrada. Y otros (nadie es perfecto) un poco después. Lo importante es que los niños sigan vivos. La crianza es una hazaña perpetua, que sería inviable sin los maestros. Se puede disimular en público: asegurar que la vuelta al cole es triste, que cuanto más tiempo se pasa con los niños más felices son sus padres. Pero en una introspección, profunda y oculta a cualquier juicio de valor, es fácil comprobar el alivio que supone dejar por la mañana a los niños en el colegio. Para que aprendan, pero también para que al menos durante ocho horas (si no más) los críos estén a cargo de otros. Y esos otros son los profesores, que estos días están en pie de guerra, en comunidades como Cataluña o Valencia, y en menor medida en Aragón y la Comunidad de Madrid. En cualquier lucha, lo fundamental es molestar lo suficiente para que la otra parte se siente en una mesa a negociar. En el caso de los maestros, las huelgas —acompañadas de piquetes, cortes de carreteras, e incluso el bloqueo de lugares como la Sagrada Familia— están siendo su principal arma para conseguir mejorar sus condiciones laborales. En X, el tema forma parte de la conversación, con todas las derivadas posibles. Si fos una vaga "només" pel sou tampoc passaria res i seria igual de legítima. No ens poden avergonyir amb això. No fem voluntariat i la vocació no paga factures.— Milena Duch (@Mil___Ena) May 15, 2026