La crisis interna del partido ultra en la Región de Murcia tras la expulsión de su presidente tiene como primera consecuencia la caída de la coalición municipal por una moción de censura

El próximo 1 de junio, salvo sorpresas o giros de guion inesperados, el PP de Cartagena (Región de Murcia, 222.000 habitantes) perderá la alcaldía de la ciudad. La popular Noelia Arroyo deberá ceder el bastón de mando a Jesús Jiménez Gallo, líder del partido municipalista Movimiento Ciudadano (MC), en virtud de una moción de censura registrada a última hora de este lunes por ese partido con el apoyo del PSOE, del partido local Sí Cartagena (liderado por una exsocialista) y de dos concejales que figuran como no adscritos tras abandonar las filas de Vox. La formación ultra gobierna en coalición con los populares, pero la expulsión el pasado febrero de su presidente regional, José Ángel Antelo, abrió una crisis en todos los estamentos del partido que ahora trae las primeras consecuencias reales a nivel de representación municipal.

Desde que Antelo fue relegado de sus cargos en Vox Murcia, el goteo de bajas entre los de Santiago Abascal ha sido una constante, tanto en las filas autonómicas (la diputada Virginia Martínez siguió los pasos del ya expresidente provincial a mediados de abril) como en las de numerosos ayuntamientos de la comunidad. Hasta el momento, ninguna de esas bajas había provocado cambios significativos en las corporaciones locales, pero la sombra de la moción de censura llevaba meses planeando sobre Cartagena, el segundo municipio más poblado de la Región de Murcia, con una corporación municipal muy fragmentada: sus 27 concejales (14 para la mayoría absoluta) se dividieron esta legislatura entre cinco formaciones: PP, con 10 representantes; MC, con 8; PSOE y Vox, con 4 cada uno, y Sí Cartagena con uno. PP y Vox llegaron a un acuerdo de Gobierno, pero la crisis interna del partido ultra acabó motivando el abandono de sus filas de dos de los concejales, dejando en una complicada situación el pacto.