Al grupo franco-alem�n podr�a irle mejor retomando una alianza previamente rechazada con Rheinmetall.Elegir el momento oportuno es crucial tanto en el campo de batalla como en los mercados de capitales. Resulta desafortunado, as�, que el fabricante franco-alem�n de tanques KNDS pretenda salir a Bolsa justo cuando el otrora vertiginoso repunte del sector de defensa comienza a revertirse.Las acciones aeroespaciales y de defensa europeas, medidas por el sub�ndice Stoxx, multiplicaron su valor casi por cuatro entre la invasi�n rusa a gran escala de Ucrania y enero de este a�o; ahora han perdido un 20%. El fabricante de artiller�a Rheinmetall, uno de los principales beneficiarios del elevado gasto en defensa de Alemania, no cumpli� con las expectativas de ventas y beneficios de los analistas para el primer trimestre, lo que provoc� la ca�da de sus acciones.A�n existen s�lidos argumentos para un aumento considerable del gasto en defensa, incluyendo las guerras, la seguridad nacional y la reticencia de Estados Unidos a financiar la paz mundial. Los aliados de la OTAN se han comprometido a elevar el gasto al 5% del PIB anual para 2035. Sin embargo, encontrar la financiaci�n est� resultando m�s dif�cil, y las empresas est�n sufriendo retrasos en los contratos.KNDS tambi�n tiene sus propios problemas. Su propiedad a partes iguales entre familias alemanas y el Estado franc�s complica cualquier oferta p�blica de venta. Berl�n, por motivos de seguridad nacional, quiere hacerse con parte de las participaciones de las familias, pero las negociaciones se han prolongado debido al tama�o y el precio de �stas, as� como a cuestiones pol�ticas. El presidente, Tom Enders, ha declarado que seguir� adelante con la operaci�n este verano con independencia de la resoluci�n, pero los inversores deber�an exigir que se aclaren primero las cuestiones de propiedad.Tambi�n est� cambiando la percepci�n sobre qu� tipo de equipamiento conlleva la defensa. Los tanques Leopard 2 de KNDS definen el teatro de operaciones, pero est�n siendo superados cada vez m�s por equipos a�reos m�s sofisticados como drones e interceptores. Este cambio ha impulsado la valoraci�n del fabricante alem�n de drones Helsing hasta los 18.000 millones de d�lares (15.500 millones de euros), y la de Anduril, el grupo tecnol�gico estadounidense respaldado por Peter Thiel, hasta los 60.000 millones. El trabajo de KNDS con start up para incorporar drones y tecnolog�as similares a sus sistemas palidece en comparaci�n.En este contexto, la propuesta del fabricante checo de municiones Czechoslovak Group de comprar una participaci�n en KNDS a sus propietarios familiares alemanes podr�a parecer un avance positivo. No obstante, la resistencia pol�tica y la ca�da del precio de las acciones de Czechoslovak Group sugieren que las probabilidades de que se concrete un acuerdo de este tipo son muy bajas.A KNDS le ir�a mejor retomando una alianza previamente rechazada con Rheinmetall, que en el pasado tambi�n propuso adquirir una participaci�n. Ambas compa��as ya cooperan en una amplia gama de equipos militares, incluyendo obuses autopropulsados y veh�culos de combate Boxer y Puma. Adem�s, Rheinmetall ofrece una hoja de ruta para la diversificaci�n, tras haberse expandido a la construcci�n naval, los drones y el sector espacial.Una valoraci�n objetivo de hasta 20.000 millones de euros parece descabellada. Incluso si KNDS igualara el crecimiento de ventas y la rentabilidad de Rheinmetall el a�o pasado y el actual, apenas obtendr�a 800 millones de euros de beneficio operativo. En el rango superior, los inversores tendr�an que estar dispuestos a pagar 25 veces esa cantidad, cuando Rheinmetall cotiza a 20 veces, seg�n LSEG. KNDS ha perdido la oportunidad de aprovechar el momento en que los inversores hicieron subir el precio de cualquier cosa que tuviera posibilidades de acabar en primera l�nea.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.