"Se estima que hoy se van a morir 100 personas por no tener su presión arterial controlada. Uno lo dice y parecen solo números, sin embargo si hoy se cayera un avión con 100 personas sería el titular de todos los diarios del mundo", grafica el médico cardiólogo Marcos Marin, ex presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).Marin coordina la campaña Conoce y Controla tu presión arterial, que ha medido en la última década los valores de presión a 360 mil adultos en todo el país. La campaña no tiene fines estadísticos, sino que apunta a concientizar acerca de las dos grandes fallas que convierten a la hipertensión en la primera causa de mortalidad: la falta de conocimiento, es decir, de diagnóstico, y la falta de control, según advirtieron especialistas en el Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora cada 17 de mayo.Suscribite a Buena VidaCada quince días, Florencia Cunzolo te cuenta lo último para cuidar tu salud y sentirte bien. Registrate acá. Para Marin, pese a ser un factor de riesgo controlable a través de cambio de hábitos y tratamiento farmacológico, la hipertensión sigue siendo la primera causa de mortalidad en la Argentina y en los países de ingresos medios básicamente por tres motivos que se conjugan para desatar una "tormenta perfecta".En primer lugar, porque es una enfermedad que tiene un alto impacto vascular, a nivel de las arterias. "Es la primera causa de ACV isquémico y hemorrágico, es la segunda causa de infarto de miocardio y de insuficiencia renal (después de la diabetes), provoca daño vascular cerebral, deterioro cognitivo, lo que llamamos demencia vascular", explicó. (La hipertensión es "la causa de la causa", suelen decir los especialistas).En segundo lugar, porque es sumamemente prevalente. "Hoy en la Argentina se estima que uno de cada tres mayores de 18 años es hipertenso. De 10 pacientes hipertensos, cuatro no lo saben, cuatro lo saben pero no se tratan bien y dos solamente están bien tratados y controlados".Y precisamente eso configura el tercer punto: el bajo grado de control y de conocimiento."El gran objetivo actual es mejorar la detección precoz y lograr un control sostenido de la presión arterial en la población. La hipertensión que no se mide, no se diagnostica, y la que no se diagnostica, no se trata", coincidió Miguel Schiavone, ex director del Consejo de Hipertensión Arterial de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).En las personas con hipertensión la sangre fluye a través de las arterias con más fuerza, ejerciendo presiones mayores que lo normal. La presión arterial se compone de dos números: sistólica, la "alta" (cuando los ventrículos bombean sangre fuera del corazón) y diastólica, la "baja" (cuando el corazón se está llenando de sangre).Se considera que una persona tiene presión arterial alta cuando se detectan en forma sistemática en el consultorio valores por encima de 140/90 mm Hg (o 14 de "alta" y 9 de "mínima").En el desarrollo de la hipertensión intervienen factores como el estrés crónico, la sobrecarga emocional, el consumo excesivo de sodio (particularmente a través de alimentos ultraprocesados), el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, y los trastornos del sueño, así como la exposición persistente al ruido y a la contaminación ambiental, precisaron desde la SAC en un comunicado de prensa."A estos determinantes –añadieron- se suma la predisposición genética, que modula la respuesta del organismo y aumenta la susceptibilidad individual a desarrollar hipertensión arterial."Con el tiempo, la combinación de esos factores genera un incremento sostenido de la presión dentro del sistema cardiovascular. El corazón se ve exigido a adaptarse a una carga mayor y, pese a que en etapas iniciales logra compensar, cuando esa sobrecarga se mantiene comienzan a producirse cambios estructurales y funcionales que afectan no solo al corazón, sino también a órganos clave como el cerebro y los riñones."Este proceso progresivo explica por qué la hipertensión arterial es el principal factor de riesgo para eventos como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad renal crónica y el deterioro cognitivo", indicaron desde la SAC.Diagnosticar la hipertensiónEl Consenso Argentino de Hipertensión Arterial 2025, elaborado en forma conjunta por la SAHA, la SAC y la Federación Argentina de Cardiología (FAC), hace especial hincapié en cómo debe medirse la presión correctamente, tanto en el consultorio como en el domicilio.El documento recomienda medir a todos los adultos la presión arterial al menos una vez al año y en cada contacto con el sistema de salud, utilizando dispositivos validados. Asimismo, se destaca el valor del monitoreo ambulatorio de 24 horas (MAPA) y del monitoreo domiciliario (MDPA).¿Qué significa dispositivos validados? En este punto, ya no hay lugar a dudas. “Desde hace mucho tiempo que todas las sociedades científicas venimos recomendando el uso de aparatos automáticos validados. Esto es muy importante porque en la población general (e incluso la población médica) todavía hay quienes piensan que el aparato aneroide (el del relojito) es mejor que el aparato automático”, introdujo Marin."La realidad -contrapuso- es que los aparatos aneroides se descalibran, hay que saber muy bien la técnica para utilizarlos, muchas personas no escuchan bien, redondean las cifras y/o miden una sola vez; con lo cual el advenimiento de los aparatos automáticos validados mejoró muchísimo la posibilidad de medir bien la presión arterial y trasladar esa posibilidad incluso a los domicilios." (Ver infografía)