John Travolta pisó el Festival de Cannes por primera vez en 1994. Ya era una estrella mundial. Había protagonizado Fiebre del sábado noche y Grease, pero su carrera parecía encallada en producciones hollywodienses pensadas para convertirse en éxitos efímeros como la saga de Mira quién habla. Sin embargo, un por aquel entonces cineasta prometedor llamado Quentin Tarantino pensó en él para interpretar a un personaje cuyo nombre quedaría en la historia del cine, Vincent Vega. Travolta se reivindicaba con Pulp Fiction como actor capaz de cosas mayores; aunque ya había estado nominado al Oscar por Fiebre del sábado noche. Fue en Cannes donde la película se vio por primera vez y fue aquí donde Tarantino ganó con 31 años la Palma de Oro con su segunda película. Él lograría su segunda y última nominación a los premios de la Academia de Hollywood.
Han pasado 32 años, y John Travolta ha regresado a Cannes con su primera película como director, Ven a volar conmigo, una cinta de 60 minutos que adapta su propio libro publicado en 1997 y donde cuenta cómo siendo un niño se enamoró de la aviación. Con una mirada nostálgica, que adopta el punto de vista del Travolta niño que vuela por primera vez, el director muestra cómo nació esa fascinación y de paso le dedica una carta de amor a su madre, que quiso ser una estrella de cine, algo que luego él conseguiría.










