Desde finales del año pasado, hay más de 600.000 personas que compaginan su empleo principal con un puesto de trabajo secundario, en el que realizan un promedio de trece horas para complementar su salario y llegar a fin de mes o conseguir un margen de ahorro. Se trata de la cifra más alta de la serie histórica, la cual se alcanza en un contexto de récord de ocupados, no obstante, también supone un regreso en términos porcentuales a los valores de 2006, de la burbuja inmobiliaria.Los pluriempleados representan un porcentaje muy pequeño sobre el total de trabajadores en España y no alcanzan el 3%, si bien, en el periodo posterior a la pandemia se ha producido un incremento significativo en términos nominales, que está impulsado por los autónomos que buscan un trabajo asalariado con el que ganar estabilidad en sus ingresos, se hacen socios de un negocio o emprenden otra actividad como trabajador por cuenta propia.
Decir que hemos alcanzado un récord de pluriempleo en cifras absolutas, por sí solo, no significa gran cosa. A fin de cuentas, se produce en un contexto de máximos de ocupación: si hay más personas trabajando en España que nunca, lo normal es que las que tienen un segundo trabajo también se incrementen. Esto es lo que apuntan el Gobierno y los sindicatos, y buena parte de los economistas, cuando se les señala este dato. Algunos recuerdan que España tiene una tasa baja de pluriempleo, del 2,74%, pero si analizamos cómo ha evolucionado históricamente esa tasa, nos encontramos con que se sitúa en niveles de hace 20 años, tras haber crecido paulatinamente tras la pandemia.








