Desde finales del año pasado, hay más de 600.000 personas que compaginan su empleo principal con un puesto de trabajo secundario, en el que realizan un promedio de trece horas para complementar su salario y llegar a fin de mes o conseguir un margen de ahorro. Se trata de la cifra más alta de la serie histórica, la cual se alcanza en un contexto de récord de ocupados, no obstante, también supone un regreso en términos porcentuales a los valores de 2006, de la burbuja inmobiliaria.