La Industrial Accelerator Act en la que trabaja la UE para promover la autonomía estratégica europea ya está provocando una aceleración en la actividad económica, pero no en la dirección que evoca su nombre. Los grandes inversores chinos están moviéndose a toda velocidad en España estos meses para anticiparse a la publicación de la norma europea. Quieren concretar lo antes posible sus proyectos industriales, antes de que Bruselas levante una barrera que en algunos casos puede resultar insalvable, indican fuentes cercanas a los contactos con estas compañías.Los movimientos que se preparan atañen sobre todo a la auto­mo­ción, pero también van orientados a otros sectores. El fabricante de coches SAIC está cerca de anunciar la ubicación de su primera fábrica en Europa, en Galicia, desde la que sorteará los aranceles a los vehículos chinos. Stellantis ha acordado con la china Leapmotor producir coches eléctricos en Figueruelas (Zaragoza) y Villaverde (Madrid). Las chinas Changan, BYD y Geely se encuentran explorando proyectos en Aragón, Catalunya y Valencia.Estos movimientos cuentan con el apoyo del Gobierno chino, que ha elegido España como principal puerta de entrada de proyectos industriales en Europa. El viaje de Pedro Sánchez a China en abril sirvió también para establecer contactos con inversores interesados en España. Entre las compañías con las que hubo encuentros figuran el gigante de las baterías CATL, que está levantando una planta en Zaragoza, o Chery, que produce coches en los terrenos de la antigua Nissan. También hubo reuniones con las energéticas China Three Gorges y China Energy Engineering Corporation.Sin embargo, China tiene la vista puesta sobre todo en Bruselas y en su legislación para acelerar la industria europea. La norma se encuentra en su fase inicial de trámite legislativo, tras la propuesta que adoptó la Comisión Europea a comienzos de marzo. Son ahora el Parlamento Europeo y el Consejo los que deben negociarla y aplicar enmiendas.Uno de los puntos más sensibles de la futura legislación es que cualquier inversión extracomunitaria de más de 100 millones de euros en sectores estratégicos quedará sometida a estrictas condiciones regulatorias. Cuando el país de origen controle más del 40% de la capacidad global de producción, será necesario formar una sociedad conjunta en la que el inversor no podrá tener más del 49% del capital.El plan de Bruselas para obligar al país asiático a formar sociedades conjuntas no entusiasma a AlemaniaLa energía fotovoltaica, los coches eléctricos, las baterías y todo lo relacionado con los minerales críticos son las actividades a las que se destina la norma, en la que el inversor extracomunitario se verá obligado a realizar transferencias tecnológicas. Sin citarla, es una forma de apuntar a China. En cierto modo, estas sociedades conjuntas han sido la condición que Pekín ha puesto desde hace años a los inversores europeos para instalarse en el país.Las fuentes consultadas aseguran que la norma no lleva la velocidad deseada por Bruselas porque las medidas proteccionistas, defendidas por el comisario de Estrategia Industrial, el francés Stéphane Séjourné, no generan demasiado entusiasmo en Alemania.La Comisión Europea está tomando decisiones concretas como bloquear la financiación de fondos comunitarios de proyectos fotovoltaicos en los que se utilicen unas piezas críticas, los inversores, fabricados en China y otros países. Estos componentes intercambian información con la red y pueden provocar la desconexión de la instalación, e incluso contribuir a apagones.Mientras, el Gobierno se encuentra ultimando en España la publicación del real decreto que pondrá en marcha el nuevo Comité de Inversiones Estratégicas, con el objetivo de que pueda empezar a funcionar después del verano. La norma contendrá todas las habilitaciones legales para que entre en funcionamiento.Este comité, dirigido por la Oficina Económica de Moncloa y en el que participan varios ministerios, seleccionará proyectos estratégicos a los que se aplicará una burocracia acelerada y facilidades en la gestión, para que se pongan en marcha lo antes posible.Las compañías chinas preparan proyectos en España de automoción y de otros sectoresEste comité funcionará de forma paralela a la Junta de Inversiones Exteriores (Jinvex), que viene actuando con competencias reforzadas desde la pandemia y que permite al Gobierno analizar y vetar si lo estima oportuno inversiones foráneas en empresas estratégicas o de cierto tamaño.Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión