Entre jeringuillas abandonadas, mantas sobre el c�sped y peque�os grupos de drogodependientes desperdigados bajo los �rboles, los distintivos azules de la Polic�a Nacional destacan a cualquier hora del d�a en el parque Para�so, en el distrito madrile�o de San Blas-Canillejas. All�, los agentes del GOR (Grupo Operativo de Respuesta) de la comisar�a de San Blas patrullan de manera permanente para contener un problema enquistado desde hace d�cadas y que, tras el reciente apu�alamiento mortal ocurrido en la zona, ha vuelto a disparar todas las alarmas entre los vecinos.La escena se repite ma�ana, tarde y noche. Toxic�manos que llegan desde distintos puntos del distrito, algunos antiguos vecinos del barrio, consumiendo coca�na base y otras sustancias en una zona del parque cercano al metro de Simancas. All� socializan, discuten, se pelean y, en ocasiones, sufren sobredosis o intoxicaciones, que obligan a intervenir a los propios polic�as nacionales antes incluso que a los sanitarios."La mayor�a de nuestras actuaciones aqu� son humanitarias y sanitarias", explica a GRAN MADRID uno de los responsables del GOR de la comisar�a madrile�a del distrito de San Blas, mientras vigila a un peque�o grupo sentado junto a unos arbustos. "Muchas veces tenemos que llamar a los servicios de emergencias porque alguien ha consumido alguna droga adulterada o porque se han golpeado entre ellos. Casi el 80% de nuestras intervenciones terminan siendo de ayuda", a�ade.Dos agentes llevando a cabo un registro en parque Para�so.Enrique Carrasquilla C.El trabajo de estos agentes va mucho m�s all� de la vigilancia tradicional. Registran a los consumidores, realizan controles preventivos y tratan de evitar que el parque se convierta en un punto abierto de venta de droga. Pero tambi�n act�an como mediadores, psic�logos improvisados y hasta confidentes de personas que llevan d�cadas atrapadas en la drogadicci�n."Son enfermos. Muchos han perdido a su familia, otros no quieren dejarse ayudar y algunos tambi�n tienen problemas de salud mental", relata uno de los polic�as que lleva m�s de 20 a�os trabajando en el distrito. "Nosotros intentamos generar confianza con ellos. Les preguntamos si est�n trabajando, si siguen yendo a alg�n centro de desintoxicaci�n o c�mo est�n sus familiares", indica.La presi�n vecinal se ha intensificado tras el crimen ocurrido hace apenas unos d�as. Los residentes denuncian un aumento de la inseguridad, de los robos y de las agresiones en los alrededores del parque. Tambi�n alertan sobre la proliferaci�n de narcopisos y zonas de consumo que, aseguran, han cambiado por completo la convivencia en el barrio."A veces dejan todo lleno de basura, gritan, beben y se pegan entre ellos", lamenta un residente, que pasea por la zona evitando acercarse al lugar donde se concentran los toxic�manos. "La sensaci�n de inseguridad sigue presente en el barrio. La presencia policial ayuda pero no es la soluci�n", manifiesta otro de los afectados.Drogodependientes en parque Para�so.Mar�a Santamar�aSin embargo, los propios agentes intentan rebajar la alarma social. Reconocen que ahora mismo existe un repunte de drogodependientes en el parque, aunque consideran que la situaci�n "no es como a veces se transmite. Hubo a�os mucho peores, cuando las kundas [coches para transportar a toxic�manos a poblados donde se vende droga] sal�an de aqu� del metro de Simancas". "Puede haber hechos puntuales que generen miedo, pero nosotros vemos que la mayor�a de estas personas no suelen ser conflictivas con el resto del barrio", sostiene uno de los polic�as.Muchos de los toxic�manos rechazan adem�s la imagen de delincuencia que permanece asociada a esta zona. "Llevo 30 a�os enganchado y nunca he robado a nadie", asegura uno de ellos, mientras observa de reojo a los polic�as."Aqu� somos siempre los mismos. Discutimos entre nosotros, pero no hacemos da�o a nadie". "Con los polic�as nos llevamos bien, los conocemos, el problema es que no tenemos forma de rehacer nuestras vidas", admite con tristeza uno de los habituales.El perfil de muchas de las personas que frecuentan el parque del Para�so, en San Blas, est� ligado al consumo de droga base, tambi�n conocida como bazuco. Esta sustancia, surgida como una alternativa m�s barata a la coca�na, se elabora a partir de residuos de coca�na mezclados con bicarbonato s�dico y otros adulterantes altamente t�xicos. Su consumo provoca una euforia intensa pero muy breve que, al desaparecer, da paso a un estado de extrema sensibilidad y alerta ante cualquier est�mulo, favoreciendo conductas agresivas. Debido a sus propiedades, la base no puede fumarse sola y suele mezclarse con tabaco o cannabis.Dispositivo policial en el parque.Mar�a Santamar�aOtro toxic�mano insiste en que el apu�alamiento mortal que ha conmocionado al barrio "no fue por droga". "Se pelearon por una tonter�a. Aqu� no vamos con cuchillos enormes ni nada de eso", sostiene.De hecho, los agentes de este grupo operativo conocen a muchos de los toxic�manos por su nombre. Algunos son vecinos "de toda la vida" de San Blas y llevan d�cadas reuni�ndose en este lugar. "No se van a ir a otro sitio porque �ste es su barrio" resume un polic�a. "Lo que hacemos es estar presentes para que sepan que estamos aqu�, que no est�n abandonados y que cualquier problema puede acabar mucho peor si no intervenimos antes", insiste convencido.La presencia policial se coordina adem�s con equipos de Cruz Roja, trabajadores sociales y varias ONG que reparten mantas, comida y asistencia m�dica b�sica a los consumidores m�s deteriorados.En ocasiones, los agentes acompa�an incluso a los servicios de limpieza para garantizar la seguridad en determinadas zonas del parque.Mientras tanto, la vida cotidiana contin�a apenas unos metros m�s all�. Familias con ni�os, personas mayores haciendo gimnasia y corredores atravesando otras �reas del parque alejadas del foco de consumo. "Hay otra cara del parque completamente normal", recalca un polic�a. "Los fines de semana esto se llena de familias y no hay problemas y los d�as de partido del Atl�tico de Madrid en el Metropolitano aparcan decenas de veh�culos y no pasa nada", apunta otro agente.Pero el equilibrio es fr�gil. Los episodios violentos, las sobredosis y el deterioro social obligan a mantener una vigilancia constante en uno de los puntos m�s sensibles del distrito.Una labor silenciosa, preventiva y muchas veces invisible, en la que los polic�as no solo act�an contra el delito, sino tambi�n frente a la exclusi�n y la degradaci�n humana que conviven cada d�a entre los �rboles del parque Para�so.Registro de la Polic�a a dos personas en el parque.Mar�a Santamar�a
Patrullar entre la droga y la exclusi�n: el trabajo invisible de los polic�as nacionales en el parque Para�so de San Blas
Entre jeringuillas abandonadas, mantas sobre el c�sped y peque�os grupos de drogodependientes desperdigados bajo los �rboles, los distintivos azules de la Polic�a Nacional...













