Jefes policiales en Madrid, Baleares, Murcia, Galicia o Castilla y León han acabado entre rejas por vínculos con el crimen organizado

En los dos últimos años, al menos cinco altos mandos de la Policía Nacional y varios de la Guardia Civil encargados de la lucha contra la droga han sido detenidos por presuntos vínculos con las bandas a las que decían perseguir. En puntos tan distantes como Valladolid, Baleares, Murcia, Galicia, Madrid o Sevilla, las más de 123 toneladas de cocaína incautadas en España en 2024 son una tentación mal vigilada que entra en cualquier comisaría. El último ejemplo

e-antidroga-de-la-policia-nacional-en-valladolid-en-una-operacion-contra-el-narcotrafico.html" data-link-track-dtm="">es el jefe de Estupefacientes de la Policía Nacional de Valladolid, Luis Fernández, quien el pasado viernes iba a protagonizar una surrealista declaración desde la cárcel. En esa testifical, tenía que detallar lo que sabía de la Operación Churruca, el mayor golpe contra el narcotráfico en Castilla y León, que dirigió y de la que luego supuestamente se benefició, motivo por el que está en prisión provisional. Al final, la Fiscalía renunció a su testimonio.

Aquel 24 de mayo de 2025 era un día de fotos, aplausos y palmadas en la espalda en Las Delicias, la comisaría central de Valladolid. La policía celebraba ante la prensa el éxito de una operación sin precedentes en la que se incautó de varios vehículos de lujo, armas y cocaína de gran pureza. Doce kilogramos en un primer golpe y 59 más en el definitivo, que fue la cantidad exhibida aquel día. En la comisaría, habilitada como sala de prensa, estaban el delegado del Gobierno, los tres principales mandos policiales de Castilla y León y, junto a ellos, el jefe de Estupefacientes, Luis Fernández. Sobre la mesa desplegada para los fotógrafos estaba todo lo hallado y multitud de bolsas y ladrillos de cocaína con el dibujo de una araña, el método que usan los narcos sudamericanos para distinguir qué cartel hace el envío y su pureza. Junto a los ladrillos, un rótulo de la Agencia Tributaria decía: “Cocaína, 59 kilos”. Según se ha sabido después, a varios agentes presentes en la sala aquel día les llamó la atención que había más paquetes de los que indicaba el cartel. Pero a una celebración no había que ponerle muchas pegas.