Construyendo ideasLa evidencia internacional es clara: la seguridad sostenible no se construye prolongando medidas excepcionales.

Guatemala enfrenta un desafío real en materia de seguridad. Negarlo sería irresponsable. Pero igual de peligroso es aceptar, sin cuestionamiento, que la única respuesta posible sea vivir bajo medidas extraordinarias de forma permanente.

Desde finales de 2025, el país transitó de un estado de sitio a un estado de prevención que, en la práctica, se ha prorrogado de forma consecutiva. Lo que nació como respuesta excepcional ante una crisis puntual, corre hoy el riesgo de convertirse en la nueva normalidad.

Y ahí es donde debemos detenernos a pensar.

El estado de prevención es una herramienta legal. Nadie discute su utilidad en momentos críticos. Permite actuar con rapidez y contener escenarios de violencia. El problema no es su existencia, sino su prolongación.