Inmaculada Valderrama Morato falleció el 19 de septiembre de 1983 tras precipitarse desde la ventana del tercer piso de un reformatorio de San Fernando de Henares (Madrid) gestionado por el instituto secular femenino Cruzada Evangélica. Tenía solo catorce años y la versión del centro de reeducación Nuestra Señora del Pilar, vinculado con el Patronato de Protección a la Mujer, fue que había muerto cuando intentaba fugarse descolgándose con unas sábanas. El juez concluyó que se había suicidado, aunque el escándalo que generó el caso aceleró el fin del Patronato, una institución franquista cuyo objetivo era controlar los cuerpos y las mentes de las mujeres.Publicidad¿Quién era aquella chica? ¿Qué hacía allí? ¿Cómo intentó huir por la ventana cuando podría haberlo hecho por la puerta? ¿Por qué la Justicia había despachado tan rápido su caso? La historiadora Esther López Barceló y las periodistas Marta García Carbonell y María Palau Galdón intentaron dar respuesta a estas y a otras muchas preguntas, comenzaron una investigación y ahora ofrecen sus conclusiones en Inmaculada (Libros del KO), donde rescatan su figura del olvido y rinden homenaje a las mujeres que fueron reprimidas por alejarse del canon nacionalcatólico. Aunque en su libro lo explican con profusión de detalles, aquí relatan cómo sucedió todo a modo de historia oral."Inmaculada Valderrama nació el 4 de mayo de 1969 en Jerez de la Frontera, en el seno de una familia humilde con doce hermanos. Sus padres, Diego y Ana, eran analfabetos y vivían en La Barca de la Florida, una pedanía a veinte kilómetros de la ciudad. En 1973 se mudaron a San Pedro de Alcántara (Marbella), donde la niña tuvo una infancia feliz. Sus hermanos la recuerdan como una niña muy buena y normal. Como cualquier adolescente, empezó a ir a la discoteca y a la feria hasta que, cuando tenía trece años, se fue unos días a Madrid con su hermana Antonia", explica Marta García Carbonell.Allí son detenidas y encerradas en el reformatorio sin juicio, sentencia ni condena, aunque su madre entiende que están internas en un colegio. Desconoce que, al aceptar que permanecieran ingresadas, sus hijas pasaron a estar tuteladas por el Patronato de Protección a la Mujer. Inmaculada se fuga y vuelve a ser arrestada por un policía en la calle Valverde, "lugar frecuentado por prostitutas, en actitud manifiesta de estar dedicándose a dicha actividad", según el agente. La periodista conjetura que ese dato pudo ser aportado durante la instrucción judicial tras su muerte y pone en duda el motivo de su detención."Inmaculada desafiaba el modelo impuesto para las mujeres durante el franquismo. Era lesbiana y tenía un tatuaje en el brazo con el nombre de su novia, Begoña. Eso ponía en entredicho totalmente lo que se suponía que tenían que ser las mujeres y lo que las cruzadas esperaban que fueran. Sea cual sea el motivo de su internamiento, muere tutelada por el Estado en un reformatorio que dependía del Ministerio de Justicia, sin ningún tipo de resolución judicial que justificara su encierro", añade Marta García Carbonell.PublicidadReformatorio franquista"El presunto crimen de Inmaculada evidencia que el Patronato de Protección a la Mujer, la institución más longeva del franquismo, siguió operando impunemente durante la democracia con los mismos métodos de la alianza católica y los resortes del Estado. Así, en 1983 tenía encerrada a una niña de catorce años sin haber cometido ningún delito, cuando la Constitución no permitía retener a nadie más de 72 horas sin resolución judicial", lamenta Esther López Barceló, quien recuerda que su muerte precipitó el fin de la institución en 1985.Las investigadoras logran dar con trabajadoras públicas del reformatorio, con el forense Alfonso Cabeza y con la familia de Inmaculada, que "durante más de cuarenta años se había tenido que resignar al silencio como una forma de supervivencia, asumiendo que su hija y su hermana había muerto en extrañas circunstancias", recuerda María Palau Galdón, quien denuncia una "negligencia muy clara en la custodia de la documentación que tenía que ver con su fallecimiento". El Consejo Superior de Protección de Menores no tenía su expediente y la Policía, tampoco, apenas una carpeta vacía con su nombre.PublicidadEl informe del forense"Alfonso Cabeza determina en el informe de la autopsia que no puede decir si ha sido un suicidio, un homicidio o un accidente. Lo que sí puede confirmar es que Inmaculada tiene unas lesiones, como las fracturas de las muñecas, incompatibles con una caída producida por haberse descolgado de las sábanas que pendían del tercer piso de la Torre B del reformatorio Nuestra Señora del Pilar, la planta de máxima seguridad que acogía a las menores más peligrosas de toda España. El suicidio, que es la conclusión a la que llega el juez, no se sostiene con ninguna declaración. Ni siquiera las de las cruzadas o las de las trabajadoras públicas llevan a pensar que tuviera intención de suicidarse. Así que fue un accidente o un homicidio", zanja Esther López Barceló.La historiadora se pregunta por qué una niña se fuga en bragas y descalza. "Es completamente inverosímil. Como ya se había escapado previamente y las puertas del centro estaban abiertas varias horas al día, sabía que había muchas formas de evadirse y que no era necesario hacerlo de una forma tan drástica, a no ser que estuviera huyendo de un peligro mayor. Es decir, nadie se tira desde un tercer piso a menos que el peligro que se cierne sobre esa persona sea tan terrible y mortífero que prefiera arriesgarse a tirarse al vacío", razona López Barceló. "El juez comete una terrible negligencia al no indagar más y concluir que fue un suicidio". No hubo responsabilidad judicial ni económica, según las autoras de Inmaculada, pese a que su hija había muerto tutelada por el Estado y en un centro que dependía del Ministerio.La familia de InmaculadaA través de una detective, contactan con Pepa, Manuel y otros tres hermanos. Nadie les había dicho a sus padres que Inmaculada y Antonia estaban encerradas en "uno de los reformatorios más duros del Patronato de Protección a la Mujer". Y al aceptar sus padres que estén en un colegio, como pensaban, pasan a estar "tuteladas por el Ministerio de Justicia", sin que ellos puedan hacer "absolutamente nada", hasta el punto de que el juez no toma declaración a la madre. "Pese a que enviaron cartas al Consejo Superior de Protección de Menores preguntando por las pesquisas, tanto Ana como Diego murieron sin conocer siquiera que esas investigaciones habían sido archivadas", explica María Palau Galdón.El libro deja abiertas muchas preguntas, al tiempo que acerca la figura de la joven gaditana a los lectores. "Cuando lo lean, conocerán a Inmaculada, su vida y a su familia, pero también a muchas otras mujeres que fueron encerradas en los centros del Patronato", afirma Marta García Carbonell. "Pese a las dudas que despeja nuestro libro, queremos denunciar que la investigación sobre la muerte de Inmaculada Valderrama no fue bien hecha ni tuvo las garantías que debía tener. Por tanto, no podemos saber realmente qué le pasó a Inmaculada cuarenta años después. No lo sabemos ni nosotras ni la sociedad, aunque lo que es más grave es que no lo sepa la propia familia, cuando todo sucedió en plena democracia".El cierre del PatronatoPese a que es una opinión personal que no puede confirmar documentalmente, "el hecho de archivar el caso como suicidio demuestra una voluntad de ocultamiento, porque así cierras cualquier reapertura e indagación posterior", asegura Esther López Barceló. "Yo creo que el juez sabía perfectamente lo que estaba haciendo, o sea, un favor al Estado. Porque si se hubiera llegado a determinar que fue un homicidio —involuntario o no—, eso habría conllevado una indemnización económica muy importante y además habría abierto la puerta a otras familias que podrían haber sufrido el mismo tipo de violencia".Es decir, más personas reclamarían justicia, porque entonces "seguía habiendo centros del Patronato de Protección a la Mujer por todo el Estado y había habido muchísimos otros casos a lo largo de toda la vida de esta institución", añade la historiadora. "Este es paradigmático no porque fuera aislado, sino precisamente porque evidencia que esto no pasó una sola vez, sino que era una práctica heredada de la impunidad franquista y que quedó completamente sellada incluso a pesar de la Constitución".Publicidad"Igual que sabemos que Inmaculada era una niña desprotegida que murió en extrañas circunstancias y a cuya familia se le negó cualquier posibilidad de reparación, también tenemos a miles de personas que seguían yaciendo en las fosas comunes", concluye Esther López Barceló. "Nuestra democracia se cimentó sobre miles de fosas y sobre el olvido de miles de vulneraciones contra niñas de este país. Queda muy claro que si Inmaculada murió, principalmente fue porque era lesbiana y menor de edad".
La misteriosa muerte de Inmaculada, la niña de 14 años encerrada en un reformatorio franquista
Tutelada por el Estado, su fallecimiento en 1983 aceleró el fin del Patronato de Protección a la Mujer.







