En Venecia, la pasión por la vida y el fantasma del arte (Crédito: Casey Kelbaugh / The New York Times)
Entre la acqua alta de protestas y contrapropuestas, investigaciones y renuncias, la Bienal de Venecia de este año ha sido la edición más disputada en décadas.Qué ironía, entonces, que la exhibición de arte contemporáneo más antigua y concurrida del mundo comenzara con un llamado a la calma. “Respira hondo”, dice un texto al comienzo de In Minor Keys, la presentación principal de obras de unos 110 creadores. Cierra los ojos. Desconéctate de las notificaciones de tu teléfono y de las multitudes de turistas, y sigue a los artistas.PUBLICIDADNo es un mal consejo, aunque no sea fácil de seguir. La 61ª Bienal de Venecia comenzó con la visión de una de las curadoras más destacadas del mundo para una muestra “íntima y convivial”, que retrocediera respecto a los conflictos políticos y “cambiara a una marcha más lenta” de procesiones y poesía. En la práctica, se ha convertido casi en lo contrario: un tedio visual y un teatro de disputas. Desde su llamado inicial a inhalar y exhalar, esta muestra se esfuerza por dignificar la vida, la salud, el vigor. Pero cuando las crisis arrecian, un pulso sano no es nada sin una mirada fría y clara.La Bienal de Venecia 2026 se desarrolla entre debates, homenajes y obras que buscan dignificar la vitalidad frente a tiempos convulsos (Crédito: Casey Kelbaugh / The New York Times)







