La Pen�ltimaPizza Movies, de Carlo Padial, es la constataci�n de que el cine espa�ol de culto ha alcanzado una constancia y diversidad sin parang�n fuera de nuestras fronteras. Pong�monos seriosBerto Romero y Judit Mart�n, en una escena de 'Pizza Movies'.Actualizado Viernes,
mayo
21:31C�mo no me van a intimidar las pel�culas con juicios. Estoy condenado a barruntar un poco de ingenier�a inversa cada vez que voy al cine. Por muy inalcanzable que sea la obra me pongo a hacer dibujos con un palo en la arena, calculando el camino que habr�a tenido que seguir para llegar al mismo sitio o a una imitaci�n que pudiese colar. Las buenas pel�culas de juicios son como las buenas pel�culas deportivas, te arrastran emocionalmente sin obligarte a entender las reglas del juego. Otra cosa es escribirlas, claro. A ver de d�nde saco yo la confianza y disciplina necesarias para levantar una sin que se note que soy un zoquete.Si me preguntas hoy mismo, mi escena de juicio favorita de la historia del cinemat�grafo es la que vemos en Pizza Movies, de Carlo Padial, en la que a la jueza la llaman �se�or juicio� y �su se�orita�. Es como si nos obligaran a describir el cl�max de Veredicto Final en cinco minutos mientras volvemos de una boda y alguien adaptara el resultado en la escena clim�tica de una comedia familiar respetando todos nuestros errores.Cuando nos dicen que un autor de culto ha hecho una pel�cula para todos los p�blicos nos suelen enga�ar. En la mayor�a de los casos hay un p�blico que se queda fuera... el que ama el cine de culto. Padial y los suyos han hecho algo nuevo, una pel�cula universal sobre el triunfo del amor contra el desgaste vital en tiempos de precariedad econ�mica, pero sin apartar a un lado las osad�as de Mi loco Erasmus (2012) o su magazine Go, Ibiza, go. S�, es cine underground para ver en familia.No s� si esta haza�a hubiese sido posible sin su pareja protagonista. Lo de Berto Romero ya lo sab�amos, es la �nica estrella de su calibre que conserva la inventiva y sentido de la aventura de un debutante. Pero Judit Mart�n es una sorpresa tan gorda que todav�a me pitan los o�dos, una comediante con ese aliento ca�tico que aparece con la frecuencia de un cometa y que echamos de menos desde Luis Ciges. La Pen�ltimaPizza Movies tambi�n sirve para ponerse serios. La veteran�a de Padial, junto a la de Juan Cavestany, Pablo Hernando, Lorena Iglesias, Juli�n Genisson, �lvaro Carmona, Burnin Percebes, Enrique Buleo, Rodrigo Cort�s, Ion de Sosa, Eugenio Mira, Velasco Broca y m�s son la constataci�n de que el cine espa�ol de culto ha alcanzado una constancia y diversidad sin parang�n fuera de nuestras fronteras. Es hora de pedirle a la prensa y la cr�tica que dejen de repetir sistem�ticamente adjetivos como �surrealista�, �kafkiano� o �friqui� para referirse al cine patrio m�s all� de las demandas comerciales y festivaleras. Que desarrolle un discurso propio m�s all� del suelo asfaltado, donde tambi�n se puede y se debe hacer bandera. Como dijo Mill�n Salcedo, �Espa�a no acaba donde empieza el mar, hay barcas para seguir�.








