El registro de aquella casa en Huelva result� esclarecedor para los agentes. Rebuscando en cada recoveco del inmueble, hallaron dos chalecos antibalas de m�xima seguridad de las tallas L y XL, distinta munici�n blindada y m�s de 120 cartuchos para �armas de guerra semiautom�ticas�.Los polic�as sab�an que los narcos hace a�os que no se andan con chiquitas, pero para algunos de aquellos uniformados que participaron en el registro, ese hallazgo supuso la constataci�n de que ahora los traficantes protegen sus alijos de hach�s y de coca�na a punta de fusiles de asalto, como los AK47 y AK52. Si hay un intento de robo de la mercanc�a por parte de otra organizaci�n o un operativo policial quiere frustrar el desembarco de la droga,ellos no dudan en responder con munici�n de guerra.Aquel registro se produjo el 21 de enero de 2025. El propietario de las armas y los cartuchos incautados formaba parte de una organizaci�n asentada en Huelva, a la que se le investigaba desde mayo del a�o anterior y a la que se le acab� arrebatando cinco toneladas de hach�s.Este clan de narcos ya desarticulado protagoniz� un alijo que salt� a la mayor�a de los medios de comunicaci�n espa�oles hace dos veranos. Sobre las 18.30 horas del 26 de julio de 2024, un barco de recreo de color blanco y con la palabra Open serigrafiada a babor se aproxima a tierra. A su encuentro, por carretera, van dos veh�culos. Uno es una furgoneta Renault Traffic, tambi�n blanca. El otro, un todoterreno Jeep Gran Laredo. Minutos despu�s, el alijo se precipita.Seg�n el escrito de calificaci�n fiscal remitido a la Audiencia provincial de Huelva, siete personas comienzan a trasvasar los fardos de hach�s que carga el barco hasta el interior de la furgoneta. A su vez, tres hombres corpulentos vestidos �con ropajes paramilitares�, ocultan su rostro con pasamonta�as y sostienen fusiles de asalto. Dos de ellos est�n junto a la puerta trasera del veh�culo. Otro var�n, desde la delantera, vigila los caminos de tierra que dan acceso a la zona. Una persona que se encuentra en los alrededores graba la escena con su tel�fono m�vil. Esas im�genes acabar�n abriendo telediarios y webs de peri�dicos.Momento del alijo de la embarcaci�n 'Open'. Los narcos est�n custodiados por un equipo de tres hombres armados y vestidos con "ropajes paramilitares".CR�NICA�Espa�a, lentamente, se est� convirtiendo en un narcoestado�, afirma sin ambages la fiscal antidroga de Huelva, Ana Isabel Laso, que atiende a EL MUNDO en su despacho, a primera hora de este pasado mi�rcoles. Laso todav�a tiene vivo el escalofr�o que le recorri� el cuerpo durante el funeral y el entierro de los dos �ltimos guardias civiles muertos en la lucha contra el narcotr�fico. Es consciente de que sus palabras escuecen. Pero es lo que piensa, insiste. �La sociedad espa�ola no es consciente del problema al que nos enfrentamos�, contin�a la fiscal antidroga.�La imagen de ese alijo a plena luz del d�a, con los narcos usando personal armado como equipo de seguridad, sirvi� mucho m�s como alerta ante los espa�oles que lo que yo escriba cada a�o en las memorias de la Fiscal�a. Huelva ha tomado mucho protagonismo desde hace unos a�os dentro del mercado de la coca�na, aunque ya era un punto tradicional en el negocio de hach�s. Aqu� se han producido tiroteos en plena capital, en la provincia se han dado secuestros, torturas, desapariciones, asesinatos... El otro d�a murieron dos guardias civiles en alta mar persiguiendo la lancha de unos traficantes, pero el grito en el cielo lo pondremos cuando muera un civil. Ese d�a nos echaremos las manos a la cabeza. S�lo espero que no llegue nunca, pero, si ocurre, igual ya es tarde para ponerle soluciones. Pero claro, como todo eso est� pasando en el sur, pues como que en otros sitios del pa�s importa poco o nada�.—PREGUNTA. �Qu� papel juega Huelva en el actual mercado global de la droga? En el imaginario colectivo siempre se habla del Estrecho, de los narcos gaditanos de La L�nea, de Algeciras, de Barbate... Pero la realidad es bien distinta, �no?—RESPUESTA. As� es. Los clanes que operan en Huelva se han especializado en el narcotransporte. El alijo cl�sico ese de que yo soy el due�o de la droga, yo me encargo de todo, yo pongo los medios, ya no existe como tal. Ahora se trabaja a modo de cooperativa. La presi�n policial y judicial de los �ltimos a�os en el Campo de Gibraltar [comarca de la provincia de C�diz m�s al sur de la pen�nsula] ha provocado que los narcos gaditanos, que siguen siendo los grandes intermediarios, vengan aqu� y digan: "Necesito guarder�as donde ocultar la droga tras alijarla, necesito lanchas, necesito pilotos, me hacen falta puntos que me vigilen las playas o las r�as...". Hay organizaciones muy especializadas en ese tipo de servicios para los grandes traficantes. Trabajan a modo de subcontratas. Dentro de las subramas del negocio, los onubenses se han especializado al mil por mil en el petaqueo, que es el suministro de combustible a las embarcaciones que est�n en alta mar. Por cierto, los pilotos onubenses son muy buenos y est�n muy cotizados. No cualquiera mete una lancha por aqu�.—P. �Por qu�?—R. La provincia de Huelva tiene m�s de 100 kil�metros de costa muy poco edificada y hay tres ejes fundamentales de entrada de droga: el eje de Ayamonte por el r�o Guadiana como frontera con Portugal, el eje de Mazag�n y el eje de Punta Umbr�a. Los narcos saben que esas tres zonas no solamente tienen muchos kil�metros de costa, sino tambi�n muchos kil�metros de r�a. Son r�as que se introducen dentro de tierra, que tienen acceso muy f�cil a rampas para llegar con la narcolancha y por tierra con el cami�n o con la furgoneta hasta casi casi la orilla, poder cargar y f�cilmente luego enfriar la mercanc�a en una guarder�a y desplazarla despu�s por carretera. Los pilotos de Huelva, los criados aqu�, se saben las subidas de la mar, las bajadas, los meandros... Aqu� es muy f�cil encallar si no conoces la zona.La fiscal antidroga de Huelva, Ana Isabel Laso, mostrando su mano derecha sobre el C�digo Penal. Por motivos de seguridad, es la �nica imagen que permite difundir de ella. Atendi� a EL MUNDO en su despacho.ANTONIO POZO (ARABA PRESS)Ese horizonte descrito por la fiscal es conocido en Moncloa. El �ltimo informe de Seguridad Nacional, remitido al Congreso de los Diputados el pasado 11 de mayo, se�ala: �La presi�n ejercida sobre el narcotr�fico en el Golfo de C�diz y la desembocadura del r�o Guadalquivir ha provocado que las organizaciones dedicadas a esta actividad il�cita hayan desplazado su zona de influencia a la provincia de Huelva, r�o Guadiana y zona del Algarve, en Portugal (...) Las autoridades y fuerzas de seguridad espa�olas y portuguesas mantienen un esfuerzo continuo y coordinado para combatir esta amenaza (...) Las zonas de alijo se van ampliando cada vez m�s hacia el oeste...�.183 repostajes en dos d�asExiste un reciente atestado policial en el que se explica al juez instructor y a la fiscal�a antidroga que un vecino de la provincia de Huelva lleg� a pagar 183 repostajes en una gasolinera en menos de 48 horas.Presuntamente, el combustible fue destinado al consumo de narcolanchas que operan en alta mar. Durante dos d�as, esa persona, que se encuentra investigada judicialmente, abon�, en pagos de 70 en 70 euros en dinero efectivo, el coste aproximado de llenar dos petacas de 25 litros cada una. As�, 183 veces, una tras otra. �l las pagaba y otra persona las rellenaba para llev�rselas de inmediato. Pag� m�s de 13.000 euros en billetes en mano.El petaqueo es un oficio de reciente creaci�n dentro del negocio del narcotr�fico. En 2018, Espa�a prohibi� mediante decreto ley la compraventa de lanchas semirr�gidas como las utilizadas por los traficantes. Poseer hoy en d�a una de ellas, aunque no vaya cargada de droga alguna, supone incurrir en un delito de contrabando. Ese cambio legislativo provoc� que desde entonces las organizaciones de traficantes tengan sus grandes embarcaciones abarloadas en alta mar, con tripulaciones viviendo en el mar durante semanas y meses. Son otras lanchas de menor tama�o las que les suministran combustible.Una embarcaci�n con garrafas de combustible intervenida recientemente en El Puerto de Santa Mar�a (C�diz).CR�NICAEn Huelva, los petaqueros tienen sus propias cuotas. Si te llevan las petacas de gasolina a la bocana del r�o Odiel, que pasa por la ciudad de Huelva, cobran entre 60 y 80 euros por garrafa de 25 litros. Si te acercan las petacas a la boca del r�o Piedra, en una zona m�s alejada, despoblada y con grandes playas alrededor, el precio por petaca sube a 200 euros.Si trasladan el combustible en una embarcaci�n hasta una mejillonera que hay a unas dos millas de la costa, el coste asciende a los 250 euros. Si hay temporal, a 300. En caso de tener que transportarla a alta mar, �te piden lo que quieran�, explica un experimentado agente de la lucha antidroga en la provincia. �A mayor dificultad y riesgo, m�s dinero piden�.CLANES ESPA�OLES AL OTRO LADOEsta fuente policial explica que el incremento de la presencia de clanes en la provincia de Huelva ha provocado tambi�n que �cinco o seis� bandas criminales espa�olas se hayan instalado al otro lado del r�o Guadiana, en el sur de Portugal. Se�ala poblaciones como Sanl�car de Guadiana o Vila Real de Santo Ant�nio. Desde all�, adonde Cr�nica tambi�n viaja, Ayamonte es un pueblo vecino, y el Guadiana es s�lo la frontera f�sica que les separa. �Los miembros de las bandas van y vienen�, a�ade.�Usan las playas y r�as del lado sur portugu�s para sacar embarcaciones que arreglan y confeccionan m�s al norte, de Lisboa hacia arriba, en narcoastilleros clandestinos. Pero los traficantes intentan que la droga, cuando realizan los alijos, no toque la margen portuguesa del Guadiana. Prefieren alijar en playas de Huelva. En Portugal, los delitos de tr�fico de drogas est�n m�s penados que en Espa�a. Y les temen a las c�rceles portuguesas como al demonio. Las prisiones espa�olas son resorts de lujo comparadas con las de all�. En este momento, creemos que la mayor parte de clanes espa�oles asentados en el pa�s vecino han vuelto a cruzar la frontera en direcci�n a Huelva. Parece que llegaron a un acuerdo despu�s de que un agente portugu�s de la guardi�a muriera en el r�o�.Una barcaza de la Guardia Nacional Republicana en el puerto de Vila Real de Santo Ant�nio (Portugal).ANTONIO POZO (ARABA PRESS)El agente antidrogas que se cita con este periodista se refiere al colega Pedro Nuno Marques Manata, de 50 a�os. Falleci� el 28 de octubre del pasado a�o. Iba a bordo de una embarcaci�n de la Guardia Nacional de la Rep�blica (GNR) que persegu�a una narcolancha por el r�o Guadiana, en un operativo conjunto con la Guardia Civil. La embarcaci�n de los traficantes arroll� la barcaza de la GNR, en la que iban cuatro agentes. �Muchos de esos narcos est�n ya en Huelva. Provisionalmente, han abandonado Portugal. Pero hay otros. Por esta zona tambi�n merodean narcos gallegos, asturianos...�.El agente Pedro Nunos Marques no es la �nica v�ctima mortal entre las fuerzas del orden que deja la lucha contra el narco en el sur de la pen�nsula a ambos lados de esa frontera que marca el Guadiana. En julio de 2018, el Ministerio del Interior implant� un plan especial de seguridad para combatir a las bandas organizadas de la comarca gaditana del Campo de Gibraltar. El plan Carteia se ha ido prorrogando hasta la actualidad, ampliando su campo de acci�n a seis de las ocho provincias de Andaluc�a. Ese mecanismo implic� un incremento de plantillas policiales y mejoras en los medios materiales a disposici�n de los agentes, como nuevos veh�culos.OCHO MUERTOS DEL LADO ESPA�OLDesde entonces, pese a los esfuerzos por combatir el crimen organizado vinculado al negocio de las drogas, las p�rdidas humanas entre los cuerpos policiales espa�oles han sido constantes. En total, ocho muertos. La primera de esas muertes ocurri� en mayo de 2019. El guardia civil Ferm�n Cabezas falleci� al estrellarse con su moto mientras persegu�a un coche que transportaba hach�s por la autov�a A-7, a la altura de Los Barrios (C�diz). Dos a�os despu�s, Agust�n C�rdenas, de la Guardia Civil, muri� arrollado por un coche en Jerez de la Frontera (C�diz) que ejerc�a de lanzadera de otro veh�culo cargado de hach�s.En febrero de 2024, otros dos agentes de la Benem�rita, Miguel �ngel Gonz�lez y David P�rez, fallecieron en el puerto de Barbate despu�s de que una narcolancha arrollara la z�diac en la que iban los uniformados. Un mes despu�s, los agentes del Grupo de Acci�n R�pida (GAR) de la Guardia Civil Eneko Lira y Juan Jes�s L�pez fueron atropellados, junto a cuatro personas m�s, en la A-4, a la altura de Los Palacios y Villafranca (Sevilla), por un cami�n que no se percat� de la existencia de un control policial. Los fallecidos civiles estaban siendo identificados, al sospecharse sus relaciones con el narcotr�fico. Dos de ellos ten�an antecedentes por delitos contra la salud p�blica.El pasado 8 de mayo, la actividad del narco en el sur de la pen�nsula se volvi� a llevar dos vidas por delante. Aquel d�a, el capit�n de la Guardia Civil Jer�nimo Jim�nez y su compa�ero Germ�n P�rez murieron mientras persegu�an una narcolancha en alta mar, frente a las costas andaluzas. Ambos trabajaban en el servicio mar�timo de Huelva. Los narcos que iban a bordo de la embarcaci�n perseguida, cargada de petacas de combustible, todav�a no han sido detenidos.Lanchas de narcotraficantes custodiadas en un muelle de la ciudad de Huelva.ANTONIO POZO (ARABA PRESS)�Los traficantes tambi�n son m�s violentos en el mar a la hora de conducir. Hay que entender que no es lo mismo perder un alijo de hach�s que de coca�na, cuyo precio es mucho mayor en el mercado. Las tripulaciones saben que su vida depende, en gran medida, de que la carga llegue a manos de quien ha de llegar�, explica el citado agente antinarc�ticos que trabaja en la provincia de Huelva.La fiscal antidroga Ana Laso asegura que Espa�a se encamina hacia �un escenario de guerra�, donde los polic�as y los guardias civiles �tienen todas las de perder�. �Estamos hablando de que est�n usando armas como si Espa�a estuviera en un conflicto armado�, a�ade Laso. �A bordo de las lanchas, las organizaciones compradoras de la droga ponen a sus notarios para controlar la mercanc�a. Encima de esas embarcaciones hay amenazas, disparos, apu�alamientos... Si eso sucede entre ellos, qu� no har�n con quienes les combaten. Frenar ante la Guardia Civil nunca ha sido un buen negocio para los narcos, pero ahora a�n menos�.El 'SE�OR' DE LAS LANCHASEn el citado informe anual de Seguridad Nacional, redactado por el Ministerio de Justicia, Presidencia y Relaciones con las Cortes, se se�ala que la Armada espa�ola ha detectado �600 embarcaciones tipo go-fast [narcolanchas] sospechosas de llevar a cabo operaciones relacionadas con el tr�fico de estupefacientes, principalmente en el �rea del estrecho de Gibraltar�.El documento a�ade que �las zonas del estrecho de Gibraltar y del arco Canarias-Atl�ntico [donde se engloba la costa onubense y del sur portugu�s] presentan una vulnerabilidad creciente para Espa�a�.En esa vasta extensi�n de mar, el nombre de pila y el apodo de un narcotraficante resuenan entre las fuerzas policiales espa�olas y portuguesas. Es el de Mohamed Escorpi�n.Se trata de un traficante instalado en Marruecos a quien ni la Polic�a ni la Guardia Civil han puesto apellidos ni rostro, por el momento. A trav�s de distintos tel�fonos satelitales, coordina los movimientos de numerosas tripulaciones de traficantes en alta mar. Escorpi�n, con hilo directo con los suministradores de coca�na y hach�s, facilita las coordenadas a los lancheros para que acudan al punto exacto en mitad del oc�ano Atl�ntico donde debe producirse el trasvase de la mercanc�a, el lugar donde tiene que realizarse la posterior descarga en tierra o el repostaje de combustible desde embarcaciones de suministro de gasolina.En una reciente operaci�n policial, bautizada Sombra Negra, Escorpi�n aparece como uno de los principales cabecillas de una organizaci�n de narcos que trafica con coca�na a gran escala. La Polic�a Nacional, en un escrito remitido a la Audiencia Nacional y al que EL MUNDO tiene acceso, se�ala que la estructura criminal est� liderada por Mohamed Abselam, apodado Tapi, quien se encuentra en Dub�i. Desde all�, act�a como un br�ker de la coca�na, cerrando acuerdos con emisarios de c�rteles latinoamericanos y sufragando los costes de los env�os de farlopa a Europa.Por debajo de �l se sit�an el ceut� Hassan Mohamed Mesaud, quien ejerc�a de coordinador en tierra y de pagador a los miembros de la banda, y Escorpi�n, el coordinador desde Marruecos de las lanchas que la organizaci�n criminal ten�a en el mar. �Materializan la parte m�s compleja del transporte, desde su recogida en el oc�ano hasta su entrada a Canarias o C�diz/Huelva, con los posteriores alijos para su ocultaci�n en lugares de seguridad�.LA MARINA PORTUGUESA Y LAS 6,6 TONELADAS DE COCALos investigadores s�lo conocen de Escorpi�n que se llama Mohamed y que tiene nacionalidad marroqu�. �Posee el control de las narcolanchas que han transportado toneladas de coca�na hasta Canarias y la pen�nsula�, se�alan sobre �l diversos atestados policiales.El poder de esta banda radicaba en su capacidad para asumir alijos de coca�na a m�s de 1.000 millas de las costas onubenses y gaditanas. Este clan de narcos era capaz de desplazar a sus tripulaciones hasta esas alejadas coordenadas en mitad del Atl�ntico. Los traficantes, a bordo de potentes narcolanchas de tres y cuatro motores, eran capaces de mantenerse a la espera para el trasvase de droga durante varios meses.La embarcaci�n nodriza que tra�a la droga procedente de Latinoam�rica —en especial, de Colombia y Brasil— sol�a ser un barco pesquero. Pero, en una ocasi�n, en marzo de 2025, la Polic�a, con la ayuda de la marina portuguesa, intercept� un semisumergible con 6,6 toneladas de coca�na en su interior.Un arma de guerra usada por unos narcotraficantes de Huelva.CR�NICALa investigaci�n se�ala que la organizaci�n de Tapi, Escorpi�n y compa��a es la responsable de introducir en Europa 57 toneladas de coca�na entre 2024 y 2025. La Polic�a Nacional consigui� incautarse de 10.400 kilos de esa droga durante el desarrollo de Sombra Negra.Durante la investigaci�n policial, un piloto guiado por Escorpi�n perdi� la vida tras remontar la costa onubense y adentrarse con su lancha por las aguas del r�o Guadalquivir, que a su vez ejerce de frontera natural entre las provincias de Huelva y de C�diz. Se llamaba Mustaph� Hichou. Era un ceut� de 32 a�os. La instrucci�n judicial recoge, en base a intervenciones telef�nicas, que despu�s de su muerte, Tapi, desde Dub�i, orden� pagar 12 millones de euros a la familia del narco ca�do, a cambio de mantener silencio.Despu�s de la muerte de Mustaph� Hichou, los miembros de la organizaci�n criminal para la que trabajaba realizan un �apag�n comunicativo�. Se deshacen de tel�fonos, algunos cambian de domicilio... �Principalmente, por parte de Escorpi�n y las personas que son dirigidas en el escal�n inmediatamente inferior a �l�, dice la Polic�a en uno de sus informes.La fiscal antidroga de Huelva es concluyente en su an�lisis y promueve medidas tajantes. Ana Laso, quien no quiere ser fotografiada por motivos de seguridad, afirma rotunda: �Soy partidaria de usar la Armada espa�ola para combatir al narco. No para entrar en guerra con ellos, pero s� como medida de car�cter disuasorio. Saquemos a nuestros militares al mar. �Est� Espa�a dispuesta a eso?�.
La alerta roja de la fiscal antidroga de Huelva: "Espa�a, lentamente, se est� convirtiendo en un narcoestado"
El registro de aquella casa en Huelva result� esclarecedor para los agentes. Rebuscando en cada recoveco del inmueble, hallaron dos chalecos antibalas de m�xima seguridad de las...







