Las mafias de la droga de Granada comienzan a tirar de recursos poco habituales. Tan raros, que la policía, que ha visto de todo por la zona, se ha sentido perpleja en una de sus últimas intervenciones. Un niño de apenas 12 años caminaba hace unos días sobre las 11 de la noche con una mochila y una bolsa de rafia por una calle del polígono Almanjáyar de la capital granadina, una zona especialmente peligrosa y en la que el narcotráfico se desenvuelve con soltura. Al ver a la policía, el menor se sintió nervioso, cambió la dirección de su marcha y aceleró el paso. Los agentes comprobaron que miraba hacia atrás, hacia ellos, más de lo normal. Ante ello, se acercaron y le dieron el alto. En la mochila y en la bolsa había un revolver, numerosos cartuchos de varios calibres, marihuana y algunas cosas más. La propina por llevar todo eso de un sitio a otro sitio, según ha informado la Policía Nacional que les dijo el chico, era de 20 euros.
Quien hizo el encargo se cubrió las espaldas para que el niño no los delatara llegado el caso y las instrucciones para el transporte no eran especialmente concretas, no eran a una vivienda con planta y puerta exacta. Cuando la policía lo paró, el niño explicó que debía llevar los dos macutos “a una calle de la zona del ferial de la ciudad, frente a un establecimiento concreto donde alguien se acercaría a recoger los bultos”, según ha podido saber este diario. Los agentes investigan, aun sin éxito, quién o quiénes eran los destinatarios. El niño explicó que no sabía lo que estaba trasladando.






