En apariencia se trataba de camiones que transportaban todo tipo de mercancías dentro y fuera del territorio nacional a través de una empresa basada en la provincia de Sevilla. Pero desde hace más de medio año, los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Drogas (EDOA) de la Comandancia de la Guardia Civil en la capital andaluza empezaron a tener sospechas de que esa compañía de transportes realmente era una tapadera para la distribución de sustancias estupefacientes por todo el país, pero también más allá de nuestras fronteras. Esos indicios fueron confirmados y la investigación se ha saldado con la detención de cinco personas —una de ellas en Francia— y la incautación, en una primera fase de la operación, de más de media tonelada de hachís en territorio galo.
El seguimiento a esa empresa de transportes se centró en un vehículo del que se tenían indicios de que podía ocultar sustancias estupefacientes entre la carga de electrodomésticos y objetos para el menaje del hogar que llevaba en su interior. Como el destino final de sus viajes era Francia, los agentes de la Guardia Civil iniciaron una colaboración con la Gendarmería gala que se concretó en controles rutinarios de tráfico en la frontera y que se saldó con la incautación de 652,900 kilos de hachís distribuidos en 15 fardos escondidos entre la mercancía y la detención del conductor del camión.







