La Guardia Civil detiene a seis personas relacionadas con las aeronaves, que aterrizaban en una zona aislada de Níjar (Almería), desde donde se distribuía la droga hacia Europa
Por tierra, mar y, también, aire. La Guardia Civil ha detenido a seis personas que se dedicaban a introducir hachís en la costa andaluza mediante helicópteros. La organización se había especializado en realizar viajes a poca altura con aeronaves cargadas con casi una tonelada de la sustancia estupefaciente, que más tarde era distribuida a distintos países de Europa por carretera. La operación, denominada Giro y realizada en las provincias de Almería, Málaga y Murcia, ha servido para incautar 657 kilos de hachís, cinco armas de fuego y uno de los aparatos usados por la trama. A los arrestados se les imputan los delitos de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y tenencia ilícita de armas.
El grupo de delincuentes realizaba los vuelos clandestinos desde el norte de Marruecos. Cargaban los helicópteros —de distintos modelos— con entre 500 y 900 kilos de hachís, distribuidos en fardos. Luego volaban a baja altura, cerca del mar, “para pasar inadvertidos a los radares”, según han explicado fuentes de la Guardia Civil. Realizaban el trayecto desde el norte del país africano hasta Almería, de unos 250 kilómetros, en alrededor de dos horas. Aterrizaban en una zona desértica y aislada del término municipal de Níjar (31.816 habitantes), donde rápidamente escondían tanto la aeronave como la mercancía en una nave. Desde allí eran transportados en coches y furgonetas hacia distintos almacenes, conocidos como guarderías. Finalmente, más tarde, los fardos eran ya distribuidos por carretera hacia distintos puntos de Europa. “La operación se repetía una y otra vez”, explican desde el Instituto Armado.







