El proyecto de monitoreo de mamíferos en Isla Barro Colorado comenzó en Panamá en 1982. Tomada del SmithsonianEn medio del Canal de Panamá, un pequeño territorio cubierto de bosque tropical se ha convertido durante más de cuatro décadas en uno de los laboratorios naturales más importantes del planeta para estudiar mamíferos salvajes. En Isla Barro Colorado (BCI), científicos han logrado documentar durante 44 años la vida, comportamiento y evolución de especies como ocelotes, pumas, jaguares, monos, tamandúas y perezosos, gracias a uno de los proyectos de monitoreo de mamíferos tropicales más largos y continuos del mundo.PUBLICIDADEl proyecto, desarrollado por investigadores vinculados al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), comenzó en 1982 y es considerado el primer sistema de monitoreo de mamíferos con cámaras trampa mantenido de manera sostenida en bosques tropicales. El monitoreo permitió estudiar 47 especies de mamíferos no voladores en el área del Canal de Panamá. Tomada del SmithsonianCon el paso de los años, el modelo desarrollado en Panamá terminó convirtiéndose en referencia internacional y fue replicado posteriormente en numerosos países y reservas naturales. La información fue divulgada en un escrito de Rosannette Quesada-Hidalgo, con traducción de Sonia Tejada, publicado por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá.PUBLICIDADLa investigación nació inicialmente como un censo visual de mamíferos impulsado por los científicos Jacalyn Giacalone y Gregory Willis, quienes recorrían cerca de 100 kilómetros de senderos para registrar especies y estudiar su abundancia dentro de la isla. Sin embargo, el comportamiento esquivo y nocturno de animales como los ocelotes llevó al equipo a instalar cámaras trampa en 1994, marcando el inicio de una revolución en la forma de estudiar mamíferos tropicales.PUBLICIDADLa infografía destaca la Isla Barro Colorado en el Canal de Panamá como un laboratorio natural crucial, detallando su historia, el monitoreo de mamíferos por el STRI durante 44 años y su rol como epicentro de investigación tropical. (Imagen Ilustrativa Infobae)Uno de los mayores hallazgos del proyecto fue descubrir que cada ocelote posee patrones únicos de manchas, similares a huellas digitales, lo que permitió identificar individuos específicos y seguirlos durante años. Gracias a ese sistema, los investigadores documentaron relaciones familiares completas entre madres y crías, nacimientos, crecimiento, desplazamientos y dinámicas territoriales de estos felinos dentro de la isla.PUBLICIDADEntre los casos más emblemáticos aparece Glitter, una hembra de ocelote fotografiada junto a su cría Globug en 2017. Meses después, las cámaras volvieron a registrar a ambas, mostrando el crecimiento de la cría y aportando información clave sobre desarrollo y comportamiento de la especie. Ese tipo de seguimiento generacional es considerado extremadamente raro en ecosistemas tropicales.Los investigadores incluso desarrollaron un archivo conocido como “Cat-A-Log”, utilizado para identificar individualmente a los ocelotes y reconstruir árboles familiares completos. Hasta ahora, gran parte de ese trabajo sigue dependiendo de la observación humana debido a que los sistemas de inteligencia artificial todavía presentan dificultades para reconocer correctamente algunos patrones de manchas y relaciones entre individuos.PUBLICIDADClaudio Monteza asumirá progresivamente el liderazgo del proyecto científico desarrollado por el Smithsonian. Tomada del SmithsonianLa importancia científica del proyecto va mucho más allá de los felinos. Durante 44 años, las cámaras y censos han permitido recopilar información sobre 47 especies de mamíferos no voladores presentes o registradas en la isla, incluyendo armadillos, monos capuchinos, kinkajúes, zarigüeyas, roedores y osos hormigueros.El sistema también permitió detectar animales extremadamente difíciles de observar en ambientes tropicales. En 2009, las cámaras registraron la presencia de jaguares y pumas en Isla Barro Colorado, especies que probablemente llegaron nadando desde otras áreas boscosas cercanas al Canal de Panamá y permanecieron allí durante varios meses antes de desaparecer nuevamente.PUBLICIDADOtros registros considerados poco comunes incluyen manatíes observados en 2018, un coyote fotografiado en 2023, monos nocturnos panameños y nutrias de río neotropicales. Cada uno de esos hallazgos permitió ampliar el conocimiento científico sobre movilidad, adaptación y comportamiento de especies en ecosistemas fragmentados alrededor del Canal.Con el avance tecnológico, el sistema evolucionó desde cámaras analógicas con película hasta modernas cámaras digitales con sensores infrarrojos capaces de operar prácticamente las 24 horas del día durante todo el año. PUBLICIDADEl sistema de monitoreo evolucionó desde cámaras analógicas hasta modernos equipos digitales con sensores infrarrojos. Tomada del SmithsonianActualmente, la red incluye 24 cámaras trampa distribuidas dentro de la isla, además de nuevos dispositivos instalados en el dosel forestal para estudiar cómo los mamíferos utilizan las copas de los árboles y las lianas como rutas de desplazamiento.Uno de los aspectos más valorados del proyecto es la continuidad. Desde 1982, el monitoreo solo se interrumpió en 2021 debido a las restricciones provocadas por la pandemia de COVID-19. Esa persistencia permitió construir una de las bases de datos más completas sobre mamíferos tropicales existentes en el mundo científico.PUBLICIDADEl liderazgo del proyecto ahora comienza a pasar a una nueva generación de investigadores encabezada por Claudio Monteza, científico vinculado al STRI, INDICASAT y el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal. Monteza ya asumió este año el monitoreo visual de la isla y planea continuar el proyecto durante décadas con el objetivo de alcanzar un siglo completo de observación continua en 2082.Los investigadores estudian cómo distintas especies influyen en dispersión de semillas y equilibrio ecológico del bosque. EFEAdemás de documentar animales, el proyecto ha permitido comprender funciones ecológicas fundamentales dentro del bosque tropical. Los científicos estudian cómo distintas especies dispersan semillas, controlan insectos, modifican la vegetación y participan en el ciclo del carbono, información considerada clave para diseñar estrategias de conservación y manejo ambiental dentro y fuera de Panamá.Para los investigadores, Isla Barro Colorado ofrece condiciones únicas porque se trata de un ecosistema protegido y libre de caza dentro del área del Canal de Panamá. Esa estabilidad permitió seguir poblaciones animales durante generaciones completas y convertir el sitio en uno de los bosques tropicales más estudiados del planeta.Lo que comenzó hace más de cuatro décadas como un simple recorrido científico por senderos selváticos terminó convirtiéndose en un archivo vivo de la fauna tropical del Canal de Panamá. Hoy, mientras nuevas generaciones de investigadores asumen el relevo y la inteligencia artificial comienza a integrarse al proyecto, Panamá conserva uno de los registros continuos de mamíferos tropicales más importantes del mundo.
La isla del Canal donde científicos han vigilado mamíferos tropicales durante cuatro décadas
El sistema de cámaras trampa desarrollado en Panamá se convirtió en referencia mundial para el estudio de fauna salvaje.












