Si me permiteEl amor maternal da mucho por mucho tiempo y en muchos casos recibe muy poco a cambio.

“Para el hombre que tuvo una buena madre, todas las mujeres son sagradas en memoria del diario vivir”. Juan P. Richter

Es interesante observar cada año cuando se acerca el día de la madre. Hay mucha algarabía social y comercial que se observa en la celebración del día de la madre cuando llega la fecha en nuestro calendario, pero uno se debería preguntar si el trato de la madre no debería tener, de alguna manera, un balance y equilibrio en el trato que se tiene con ellas el resto del año también, para que el trato sea verdaderamente honroso en todo el sentido de la palabra.

Cuán honroso y estimulante es poder observar, en nuestro entorno y con las personas que nos relacionamos, a hijos que tienen un trato de respeto y admiración con su señora madre, en cada detalle de la vida diaria y no simplemente en el día de la celebración. Claro está que el día en que se celebra a la madre, muy probablemente, harán algo adicional, pero siempre en el contexto de respeto y admiración que se ha observado durante todo el año.

La celebración es un criterio que se desarrolla en el marco de la convivencia, y esta es muy diferente para cada uno de nosotros, pero siempre tiene sus criterios y expresiones de saber reflejar modalidades, las cuales hacen no solo sentir bien a la persona que ejerce el papel de la maternidad, sino que se manifiesta el firme interés de que ella se sienta aceptada y evidentemente admirada por la tarea que desempeña en el diario vivir en las múltiples tareas que desarrolla en bien de los suyos.