Juan Franco aspira a tener un diputado en el Parlamento de Andalucía. El alcalde de La Línea va a por ello con la plataforma Unidos 100x100. Conscientes del peso del voto en la comarca del Campo de Gibraltar, los principales líderes nacionales situaron en rojo la zona gaditana para sus mítines… ¿Y en el Peñón? Los gibraltareños no votan en Andalucía, como es lógico, ¿pero se sienten andaluces? ¿Qué supone para ellos el concepto Andalucía? A Lindsay Olivero, de 44 años, le gustaba el flamenco desde que era chica. El apodo de 'La Pantojita' le cayó como una gracia y no se ha separado de él. Cantaba todas las canciones del disco ‘Marinero de luces’. Uno de sus abuelos era guitarrista y otro un gran aficionado que cantaba al estilo Rafael Farina y Manolo Caracol. “Tenía una pila de discos de flamenco hondo”, rememora. Ella lleva 30 años impartiendo clases de sevillanas. Los martes enseña desde niñas pequeñas a mayores (tres horas y media en total). También ha bailado pasodoble y rumba. “Lo importante es que no se aburran, que sea entretenido”. Su niña va “un poco forzada” al baile. “No la veo yo con mucho entusiasmo, la verdad”, reconoce. Una vez a la semana cruza la verja para recibir clases de alegrías y soleás en La Línea. Su pareja es española y los fines de semana visita Andalucía, pero no dicen que van a Estepona o Marbella. “¡El sábado me voy ‘pa’ España! Pero cuando vamos a Reino Unido decimos la ciudad a la que vamos”, dice la bailaora que disfruta siempre que puede de un espectáculo de Sara Baras, La Lupi o Beatriz Morales. “Déjame, no quiero ser española” “Nunca me he planteado vivir en Andalucía. Me encanta España, pero yo soy británica, de Gibraltar. Siempre he querido vivir aquí. Y siempre digo: “Déjame, no quiero ser española. No me gusta tanto machaque”, explica al caer la tarde en el restaurante Biancas, situado en Marina Bay Square, frente a un hotel flotante. De fondo solo se habla inglés. El camarero no habla español. Olivero, que trabaja en el departamento de contabilidad de una empresa de un juego online, motor económico del Peñón, lamenta cómo se está perdiendo el idioma. “Si en la casa no hay un esfuerzo en hablar los dos idiomas… me esforzaría por hablar en inglés y en español”. Gibraltar tuvo un Instituto Cervantes, pero en la etapa de José Manuel García-Margallo como ministro de Asuntos Exteriores se cerró la sede. “Se está perdiendo el español. Cuando era niña, veíamos más canales españoles. Ahora tenemos más acceso a la televisión de Reino Unido”. Lindsay Olivero, apodada 'La Pantojita', posa para El Confidencial, el pasado domingo 10 de mayo. (T. G.) Los hijos de Henry Pinna, nacido cerca del ocaso de la Segunda Guerra Mundial, el 25 de mayo de 1945, entienden muy bien el español, pero sus nietos (Ryan, Holly y Loren de 21, 18 y 14 años) no lo hablan. Y a él le da pena que no vayan a ser capaces de leer El Quijote en español. Pinna fue el primer defensor del pueblo de Gibraltar (1999-2002) y miembro fundador de la Rama de Gibraltar de la Campaña para el Desarme Nuclear (CDN). Ama a Lorca, Bécquer y toda la literatura española. También la zarzuela. Le apasionan Sevilla y Granada. Se siente británico, como cualquier ‘llanito’, aunque sin olvidar que Andalucía es una tierra a la que acude con regularidad. “Tú le preguntas a un gibraltareño quién es el ministro de Asuntos Exteriores español y seguro que lo sabe antes que un español. Y todos los arreglos que hemos conseguido para evitar un Brexit menos duro no los hubiera concebido con un Gobierno del PP”. Eso sí, pregúntale por las elecciones andaluzas… Hasta el cierre de la frontera en 1969, la fluidez era continua dentro y fuera de la verja Los años de aislamiento perjudicaron la conexión emocional entre las dos fronteras. Se creó un muro físico y psicológico en el que continúan muchos gibraltareños y residentes del Campo de Gibraltar. “La gente de mi generación es bilingüe, pero de los 25 años para abajo puedes ir por la calle Real [la principal, El Pueblo, como le llaman] y los niños van hablando entre ellos inglés. Ninguno lo hace en español”. “Un desastre total”. Así califica Pinna la desaparición del Instituto Cervantes, que llegó a contar con 4.000 estudiantes de español. Había charlas, películas, funcionaba la biblioteca. Ve cada día los informativos de la BBC, La Sexta y Gibraltar TV. “Mis nietos no ven la televisión. Están en TikTok, YouTube y todas esas cosas. Aquí todo va en contra del castellano y no de forma deliberada, sino por las circunstancias”. "De la televisión de España se ve los programas de cotilleo más que otra cosa, no los informativos" ¿Y Andalucía? Pinna disecciona a los principales candidatos. Montero: “Habla con desparpajo y contundencia”. Moreno: “Es muy simpático y abierto, pero lo que ha pasado con el cribado del cáncer de mama ha sido un escándalo. Y Feijóo parece enfilado a ganar las elecciones. No sé si tendrá un desgaste. Gavira: “No comprendo cómo tantos jóvenes pueden simpatizar con Vox si lo único que hacen es quitarle los derechos a la clase obrera”. En el túnel debajo de Casemates, el gran espacio público de Gibraltar que funciona como una suerte de Plaza Mayor y que también se le conoce como La Explanada, se encuentra el bar Lord Nelson junto a un retrato de John Lennon del artista Michael Corr. Al mediodía hay puesto un magazine en la televisión británica y casi todos están almorzando Fish and Chips. No es fácil encontrar algo en el centro 100% andaluz. Frente al Lord Nelson, está el Latino’s Bar que exhibe un vinilo de un disco de Camarón de la Isla y una camiseta enmarcada del Arsenal. Christian Pons, retratado durante su entrenamiento. (T. G.) Christian Pons está a punto de cumplir 50 años y lleva un rato grande corriendo. Ha estado por la mañana arriba del Peñón y en pocos minutos acabará su ejercicio. “De la televisión de España se ve los programas de cotilleo más que otra cosa, no los informativos. Habrá algunos a los que les puede interesar las elecciones andaluzas. Aunque genéticamente procedemos de La Línea o Algeciras, nuestra cultura es británica”, explica Pons. Gibraltar despliega un día típico londinense con cielo encapotado y viento de sobra. En una esquina de CaseMates está AquaTerra, donde sirven un jamón ibérico y una tortilla de patatas solo para bolsillos generosos. Más lejos queda La Tapilla Sixtina. Ya entrando en la calle Real, hay un Rodilla que es la gran novedad gastronómica española de la zona centro. Allí está Antonio Perera. Fue mecánico de barcos en el arsenal de Gibraltar. Su madre era de Benalauría (Málaga) y se mantiene en forma no solo paseando, sino esprintando cada vez que puede. “¿A que no sabes la edad que tengo?”, desafía al periodista este hombre de más de 1,80 metros de altura, postura erguida de atleta y abundante cabello plateado. Ha cumplido 88 años y parece que tiene una década menos. Vive con su nieto. Su hija le llama por teléfono, pero tiene una vida independiente. Enchufa el iPad para ver programas de televisión británicos y algunos de España. “Aquí ya solo se habla en inglés. Antes había muchos matrimonios de todos lados. Hay 300 familias chinas”. Perera dice que en Gibraltar pocas veces ha faltado el trabajo y recuerda viajar en la década de los cuarenta por algunos pueblos de la Andalucía rural y la gente saliendo a la carretera para ver el vehículo inglés con matrícula extranjera. “Nunca habían visto un coche”. Al habla con una española que trabaja en el Peñón pero que vive en la comarca desde hace dos décadas y que prefiere no decir su nombre: “Este es un sitio muy curioso. Les encanta Andalucía, pero son británicos. En Gibraltar hay gente de todos los sitios, culturas y religiones. Y es verdad que se acuerdan más de los ministros de Asuntos Exteriores que ha tenido España que de los antiguos presidentes de la Junta de Andalucía”. Antonio Perera posa para El Confidencial. (T. G.) En la tienda Isolabella, especializada en souvenirs bonitos y situada en el 211 Main Street, dicen las dos encargadas que ven el programa de Juan y Medio de Canal Sur. La madre de una de ellas fue al programa First Dates. “Se lo pasó bien en Madrid”, bromea. “Las cosas de cariño, los tacos y cuando regañamos, lo decimos en español, que suena con más fuerza. Las cosas técnicas o más formales, en inglés”. “Hay mucho desconocimiento” Lindsay Olivero disecciona algunas leyendas entre Gibraltar y España. “A mi novio le han dicho que cómo está con alguien del Peñón, si yo sé español. O le han dicho que los ‘llanitos’ les pegábamos de noche. ¡Mentira también! Hay mucho desconocimiento de lo que pasa aquí. El no saber se nota. Y qué pena lo del Brexit. Por culpa de Inglaterra. ¡Qué se le va a hacer!”. Este domingo muchos volverán de “pasar el fin de semana en España”, aunque solo crucen una frontera donde algunas veces ni te piden el pasaporte ni revisan las mochilas porque los policías conocen a los lugareños. Las huellas andaluzas existen, pero Gibraltar no es Andalucía.