El mundo de par en parLa mente detr�s de la grabaci�n de ‘Purple Rain’ y profesora en la academia Berklee de Boston explica en 'El pensamiento musical' qu� ocurre cient�ficamente cuando un tema nos emociona o nos asquea Jose Mar�a Robles MadridActualizado Viernes,
mayo
00:20�Por qu� te chifla BTS y te repatea The Coors? �Por qu� ir�as de mil amores a un concierto de Amaia Romero y ni gratis a otro de Luz Casal? �Por qu� has dejado de insistir a tu mejor colega con Leiva? �Por qu� sales corriendo en direcci�n contraria si te mencionan a Bad Bunny? �Por qu� sintonizas Radiol� cada d�a? �Por qu� no conoces siquiera el t�tulo de un jitazo de Lola Flores? En pocas palabras, por esto. �Tu perfil de oyente consta de siete variables que, tomadas en su conjunto, revelan por qu� las alegr�as que experimentas al escuchar m�sica son �nicas e intransferibles. Los puntos sensibles de tu perfil se formaron mediante la biolog�a, la experiencia y la casualidad. Tu cableado neuronal aleatorio, tu exposici�n a la cultura musical de la �poca y el lugar en que creciste y la mera casualidad de escuchar una grabaci�n y no otra en momentos cruciales de tu vida han moldeado el tipo de oyente que eres e influyen en el tipo de m�sica que te apasiona�.Susan Rogers resume en unas cuantas l�neas que el Santo Grial que con tanto af�n persigue la industria discogr�fica desde hace d�cadas en realidad es un c�ctel con siete ingredientes: autenticidad, realismo, novedad, melod�a, letra, ritmo y timbre. Rogers (69 a�os) es doctora en Psicolog�a Experimental y profesora de Cognici�n Musical en el Berklee College of Music de Boston. Antes trabaj� como productora discogr�fica, ingeniera de sonido y mezcladora. Es conocida por su colaboraci�n con Prince en Purple Rain y con artistas como David Byrne o Barenaked Ladies cuando los estudios de grabaci�n eran territorios casi exclusivamente masculinos. Ahora publica, junto al neurocient�fico Ogi Ogas, el ensayo El pensamiento musical (Blackie Books). Sus p�ginas, por las que pululan Led Zeppelin, Antonio Stradivari y Olivia Rodrigo entre conceptos como anhedonia, piloerecci�n y misfon�a, es una exploraci�n fascinante del v�nculo entre cultura, ciencia e identidad. �El cerebro tarda menos de 150 milisegundos en procesar una onda sonora entrante, separar un flujo principal, reconocer el timbre, la melod�a y el timbre de ese flujo y aunar todo lo percibido en una experiencia consciente integral�, detalla Rogers. Para saber m�s En cada cap�tulo del libro, el doctor Ogas y usted analizan una de las siete dimensiones propias de la escucha musical. �Cu�les de estas variables dir�a que han perdido o ganado peso a la hora de determinar el perfil del oyente hoy en comparaci�n con d�cadas atr�s? Es dif�cil responder esta pregunta porque la cultura y la tecnolog�a cambian r�pidamente, pero el funcionamiento del cerebro no. Ciertas personas pueden sentir mayor apetencia por el ritmo, otras por la melod�a o por la letra... Aunque no puedo generalizar, s� le dir� algo: la tecnolog�a ha hecho que la manipulaci�n de sonido por parte de j�venes m�sicos en casa sea m�s f�cil que nunca. Est�n creando nuevos timbres, y eso parece ser de lo m�s excitante de la m�sica actual.�Convendr�a que cada persona conociera mejor los puntos sensibles de su perfil de oyente, o por el contrario eso ser�a intelectualizar demasiado algo tan placentero como la m�sica?Depende de la relaci�n de cada cual con ella. En el �ltimo cap�tulo explico que enamorarse de la m�sica se parece mucho a enamorarse de otra persona: no necesitas saber d�nde creci� tu pareja o qui�n fue su mejor amigo de la infancia para quererla. Hay quien necesita explorar todos los aspectos de la m�sica para descubrir por qu� le encanta y otros a los que les da igual y la disfrutan igualmente. Gracias a t�cnicas de mapeo como la imagen por resonancia magn�tica funcional (IRMf) o la espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), la neurociencia est� m�s cerca que nunca de descubrir qu� hace que una persona se enamore espec�ficamente de una canci�n y no de otras. �Eso ser�a algo bueno o malo? La industria musical podr�a tratar de copiar una y otra vez la misma f�rmula. La industria musical todav�a no puede predecir con exactitud si alguien se enamorar� o no de una canci�n. Cada cerebro es diferente y el contexto es fundamental. Imagine que escucha una canci�n por primera vez con 15 a�os y le encanta. Quiz� no se deba a las caracter�sticas de la canci�n, sino al hecho de que est� con sus amigos y lo est�n pasando muy bien o a que alguien le dijo algo bonito en ese momento. Tal vez descubri� algo nuevo gracias a esa canci�n. Debemos recordar que, para ser efectivo, un est�mulo necesita un receptor adecuado. El est�mulo musical que le emocion� tuvo �xito porque fue receptivo a �l, no necesariamente porque esa canci�n fuera mejor o peor que otras. Hay muchos factores, demasiados, como para que esta conexi�n sea predecible.�Dir�a que en la actualidad la 'm�sica de cuello para abajo' (visceral) y la de 'm�sica de cuello para arriba' (racional) est�n equilibradas o hay una que se impone a la otra?No sabr�a decirle, aunque el hecho de que los dispositivos de grabaci�n digital permiten manipular la m�sica y perfeccionarla cambia lo que escuchamos. En mi �poca, cuando trabaj�bamos con cinta anal�gica, lo que se escuchaba en los discos era lo que los m�sicos hac�an en el estudio. Era un trabajo honesto y aut�ntico. Hoy lo que escuchamos est� corregido en tono y en tiempo, no es necesariamente lo que han grabado los m�sicos. Mis j�venes alumnos de Berklee esperan que la m�sica actual sea perfecta. Buscan la perfecci�n t�cnica porque es posible, as� que la m�sica popular est� empezando a guiarse m�s por lo cerebral y lo eficiente. "Muchos de mis amigos no saldr�an con alguien cuyos gustos musicales fueran muy diferentes a los suyos"Es muy interesante lo que escribe sobre la m�sica y la red neuronal relacionada con el sentido del yo. Aprovecho que menciona el art�culo To Know Me, Know My iPod que escribi� John Schwarz para The New York Times en 2004. �Una lista de reproducci�n hecha por usted o por m� dir�a m�s de nuestra identidad que el DNI, la tarjeta de visita o el curr�culo? O, ya puestos, que los imanes de la nevera...Creo que s�. Estoy escribiendo un libro sobre cognici�n musical y estoy estudiando justo esto ahora mismo. Los cient�ficos han empleado el concepto psicol�gico de autocongruencia para explicar la preferencia por parte de los oyentes de artistas cuyos rasgos de personalidad -que deducen por las letras o la apariencia- coinciden con los suyos. Tendemos a enamorarnos de artistas que suponemos que son similares a nosotros en aspectos importantes. Por ejemplo, a m� me gusta el grupo de rap Public Enemy. Crec� en un lugar diferente al de sus integrantes. Yo soy mujer, ellos son hombres. Yo soy blanca, ellos son negros. Pero en relaci�n al sistema de valores y ciertos rasgos de personalidad, tengo mucho en com�n con ellos. As� que, volviendo a su pregunta, la sensaci�n de identidad que aflora al escuchar la m�sica que amamos revela algunos aspectos de nuestro ser interior, pero ese ser interior es privado. Si usted compartiera conmigo una lista de reproducci�n con 10 de sus canciones favoritas y yo hiciera lo mismo, nos conocer�amos un poco, pero ni siquiera as� sabr�amos qu� aspecto de nosotros resuena con esos artistas. Solo t� lo sabes. Por eso la m�sica es algo tan �ntimo. Me pregunto si algunos usuarios de las aplicaciones para buscar pareja emplean listas de reproducci�n como filtro...Tal vez deber�an hacerlo. La mayor�a de mis amigos trabaja en la industria musical, de manera que lo que le voy a contar es una muestra sesgada. Les he preguntado si saldr�an con alguien cuyos gustos musicales fueran muy diferentes a los suyos. Muchos me han dicho que no podr�an. En su libro menciona el momento exacto en el que la escucha musical pas� a ser un fen�meno individual y port�til: la aparici�n del 'walkman' de Sony en 1979. Despu�s llegaron el reproductor de CD, el MP3, el mencionado iPod, el m�vil inteligente con acceso a plataformas de 'streaming'... Lo sorprendente es que, a pesar de que la industria tecnol�gica ha intentado individualizar cada vez m�s la escucha musical, hoy estemos celebrando el �xito de las 'listening parties'. �Estas sesiones de escucha colectiva suponen de alguna manera un regreso a los or�genes tribales del ser humano? S�. La gente disfruta de la m�sica porque es una actividad socioemocional. Somos individuos sociales y en la evoluci�n humana temprana la m�sica serv�a para unir a la tribu. Cuando disfrutamos de un artista en particular queremos encontrar a otras personas a las que tambi�n les guste ese artista. Por eso acudir a un concierto nos produce tanta satisfacci�n. No s�lo estamos viendo una actuaci�n sobre el escenario, sino que estamos con otras personas que comparten nuestro gusto. La escucha colectiva es importante para el sentimiento de pertenencia social, por eso no creo que vaya a desaparecer.Afirma que las grabaciones abstractas [aqu�llas que est�n hechas, total o parcialmente, de sonidos controlados y generados por m�quinas en lugar de por personas que tocan instrumentos] han conseguido copar el panorama musical. �Qu� consecuencias puede tener la desaparici�n del toque humano artesanal en la m�sica?�Puedo contarle una historia?Adelante, por favor.Andrew, un antiguo alumno m�o, se encargaba de mezclar sonido en un club muy popular de Boston. Un d�a actuaba all� una banda joven. Cuando digo joven, me refiero a que sus integrantes eran apenas veintea�eros. Subieron al escenario para hacer la prueba de sonido. Usaban un port�til para reproducir sus canciones. Andrew estaba desconcertado, pero los dej� configurar su equipo. El caso es que el port�til no funcion� y no ten�an equipo de respaldo. Despu�s de intentar arreglarlo durante una hora, Andrew se acerc� a ellos, mir� su reloj y les dijo: "Quedan 12 minutos. Sois m�sicos en un escenario con instrumentos y micr�fonos. Simplemente tocad". Los chicos les dijeron que usaban el ordenador porque no quer�an cometer errores. Andrew les dijo que a nadie le iba a importar si lo hac�an. Tocaron y se emocionaron. Volviendo a su pregunta: la tecnolog�a ha extendido la percepci�n de que la m�sica tiene que ser perfecta, aunque la vida no lo sea. La vida a veces huele bien y otras apesta. Pretender sonar impecable no conecta con la gente. Yo no estuve en ese concierto, pero apuesto a que el p�blico disfrut� m�s la actuaci�n en vivo que si hubiera escuchado una grabaci�n.�Qu� porcentaje de la m�sica contempor�nea se hace para la cabeza, para el coraz�n y para las caderas? [Risas] No tengo los datos a mano... Creo que siempre habr� m�sica bailable porque a la gente le encanta bailar, conectarse f�sicamente con la m�sica, mover sus cuerpos al comp�s. Siempre habr� m�sica que intente llegarnos al coraz�n y a la cabeza. Quienes asisten a conciertos de m�sica cl�sica o de jazz buscan la perfecci�n t�cnica y la interpretaci�n virtuosa. La m�sica puede cumplir muchas funciones. igual que la comida. A veces nos apetece comida r�pida, otras veces queremos vivir una experiencia especial en un restaurante o simplemente preparar algo en casa. "Me parece improbable que la IA pueda crear una pieza musical que consideremos excepcional"Muchos japoneses vibran con el flamenco y muchos europeos sienten como suya la 'americana'. �C�mo lo explicar�a cient�ficamente?No soy etnomusic�loga ni tengo experiencia en Psicolog�a Social. Como digo, la m�sica es una expresi�n de la vida. Cuando consumimos productos culturales de otros pa�ses o continentes, experimentamos de alguna manera c�mo es vivir all�. Ser un turista musical puede ser tan placentero como viajar por la m�sica de nuestra propia cultura. Adem�s, ensancha nuestra visi�n de la humanidad. Nos hace sentir m�s cosmopolitas y m�s completos. Deezer detect� en noviembre de 2025 m�s de 50.000 pistas generadas por inteligencia artificial cada d�a en su cat�logo. Spotify revel� en septiembre de 2025 que hab�a eliminado 75 millones de 'pistas spam' en los 12 meses anteriores. �Cu�l es su postura respecto la m�sica creada con IA? En su ensayo explica que no cree que se tenga que ver necesariamente como arte degradado...Creo que es funcional a un nivel muy b�sico. Hay muchos m�sicos interesados en qu� tareas puede realizar y qu� problemas puede resolver la IA para ellos. La usar�n igual que alguien que tiene que redactar un documento para salir de un apuro. Aunque no s� lo suficiente para predecir el futuro, me parece improbable que la IA pueda crear una pieza musical que consideremos excepcional.En el cap�tulo dedicado a la novedad escribe sobre la p�rdida de apetito por el riesgo musical que genera el envejecimiento y c�mo muchos oyentes deciden refugiarse en las canciones de su adolescencia o juventud. �Cu�l es la dosis exacta de nostalgia musical que nos podemos permitir sin convertirnos en f�siles vivientes?El amor no hay que forzarlo. No se puede pretender que alguien reemplace su amor por la m�sica de su juventud por otra. Lo que s� se puede hacer es intentar comprender qu� busca cada persona en la m�sica. Muchos oyentes la ven como un �lbum de fotos antiguas que les permite conectar con el pasado. Quienes escuchan m�sica llevados por nostalgia jam�s van a cambiar sus gustos porque la m�sica actual no les proporcionar� esa sensaci�n de reencuentro. Sin embargo, la m�sica actual puede conectar con los recuerdos que est�n creando hoy si est�n abiertos al mensaje de las letras y a los nuevos sonidos o ritmos. En la sociedad sobreestimulada en la que vivimos es frecuente que estemos haciendo varias cosas al mismo tiempo. Me gustar�a profundizar en el concepto de esfuerzo cognitivo y en lo que usted denomina 'm�sica que s�lo se escucha a medias'. Por ejemplo, mientras estamos en el gimnasio o hacemos la compra en el s�per. �C�mo cree que afecta el 'multitasking' a la composici�n y producci�n? �Podr�a provocar que la m�sica sea m�s simple?Afecta a la calidad de nuestra atenci�n como oyentes. Cuando antes se escuchaba m�sica a trav�s de altavoces en una habitaci�n, esto era una actividad en s� misma. Con independencia de que hubiera una o m�s personas. Usted iba a casa de un amigo a escuchar m�sica o alguien ven�a a la suya y se sentaban frente a los altavoces para hacerlo con las portadas de los discos en las manos. Eso significaba que cuando hab�a un cambio de acorde, una letra ir�nica, un tono espec�fico o un redoble de bater�a llamativo, usted y su amigo generaban dopamina. Recib�an una se�al neuronal que les indicaba que era genial y les hac�a sentirse bien. Ahora, cuando escuchamos m�sica y nuestra atenci�n est� puesta en otras actividades, ya sea hacer la compra en el s�per, practicar deporte en el gimnasio o viajar en el metro con auriculares, lo sonoro pasa a un segundo plano porque no es el centro de nuestra atenci�n. La escucha pasiva est� provocando que los compositores actuales utilicen m�s repeticiones. Los estribillos se repiten con m�s frecuencia. Hay secciones musicales que se repiten nota por nota para aumentar las probabilidades de que les prestemos atenci�n. Todo esto hace que cierta m�sica sea m�s predecible, ins�pida y aburrida. Estamos asistiendo a la transformaci�n progresiva de la m�sica de proyecto colectivo a proyecto individual, con la proliferaci�n de superestrellas solistas donde antes hab�a bandas con cuatro o cinco miembros. �Le sorprende esta tendencia?S�. Acabo de leer un informe reciente sobre el tema que revela que escuchar a solistas es m�s com�n en las sociedades desarrolladas, mientras que escuchar a grupos sigue siendo la opci�n preferida en las sociedades medianamente industrializadas. En las primeras, cantar en grupo ha quedado relegado a las ceremonias religiosas, fiestas de cumplea�os o similares. Usted ha hecho un largo viaje profesional en paralelo a la revoluci�n que ha ido desde lo anal�gico a lo digital en la m�sica: t�cnico de sonido, ingeniera de grabaci�n, productora discogr�fica, profesora de Psicoac�stica e investigadora musical con laboratorio propio. �Alguien que quisiera hoy seguir su trayectoria podr�a hacerlo? He disfrutado igual trabajando en la industria musical que haciendo investigaci�n acad�mica. Mi carrera cient�fica es muy corta, no puedo competir con investigadores que llevan 40 a�os en mi �rea de estudio. Si alguien quisiera seguir mis pasos hoy tendr�a que empezar por la m�sica, porque la industria ha cambiado mucho tras la aparici�n de las herramientas digitales. Le recomendar�a que iniciara su andadura con s�lidas habilidades t�cnicas. Hoy es m�s dif�cil que nunca conseguir tener �xito en la industria musical. Yo tuve mucha suerte porque soy mujer y eso me hizo destacar entre tantos hombres. Prince y otros artistas estaban encantados de trabajar con una mujer. Imagino que se lo habr�n preguntado un mill�n de veces: �por qu� Prince no particip� en la legendaria grabaci�n nocturna de la canci�n 'We Are the World' (1985)? Yo estaba en la cabina de su estudio cuando Quincy Jones lo llam� por tel�fono para propon�rselo. S�lo escuch� su parte de la conversaci�n, pero le dijo que no se sent�a c�modo en ese tipo de actividad. Prince era muy t�mido y no quer�a que los dem�s supieran lo mucho que se escond�a. Estaba dispuesto a arriesgarse al rechazo e incluso a una mala reputaci�n con tal de protegerse de situaciones sociales inc�modas. Era una persona encantadora que se conoc�a muy bien. Cuando dijo que no se sentir�a c�modo, dec�a la verdad. Pero pregunt�: ��Puedo tocar la guitarra en el �lbum? [We Are The World fue un disco ben�fico coral]�. Quincy respondi�: "No, ya tenemos a alguien". Prince le dijo: ��Puedo entonces contribuir con una canci�n?�. Y Quincy respondi�: �Eso ser�a maravilloso�. Grabamos en la gira la canci�n 4 The Tears in Your Eyes, que acab� incluy�ndose en el �lbum. As� que Prince s� contribuy� a We Are the World, simplemente lo hizo alejado de los focos.






