Lo dice la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su informe mensual sobre la demanda de petróleo: “Más de diez semanas después del inicio de la guerra en Oriente Medio, las crecientes pérdidas de suministro en el estrecho de Ormuz están agotando las reservas mundiales de petróleo a un ritmo récord”. En concreto, según el organismo que vigila el comportamiento de los mercados energéticos, las reservas mundiales de petróleo disminuyeron en 129 millones de barriles en marzo y en otros 117 millones de barriles en abril. Es decir, 246 millones de barriles, lo que supone el 61,5% de los 400 millones de barriles que decidió liberar en marzo la AIE. En la operativa están implicados 32 países, entre ellos España.

Según la agencia, las continuas interrupciones en el comercio marítimo a través del estrecho de Ormuz provocaron una caída de las reservas terrestres de 170 millones de barriles (-5,7 millones de barriles diarios) en abril, mientras que las reservas de petróleo en el mar se recuperaron en 53 millones de barriles.

El rápido consumo de las reservas de petróleo, lógicamente, tiene que ver con el fuerte descenso en la oferta mundial de crudo, que disminuyó en 1,8 millones de barriles diarios adicionales en abril, hasta alcanzar los 95,1 millones, lo que eleva las pérdidas totales desde febrero a 12,8 millones. Por lo tanto, cerca del 12% del consumo mundial de petróleo en un año que pueda considerarse normal. El origen se encuentra en que la producción de los países del Golfo, afectados por el cierre del estrecho de Ormuz, se situó en 14,4 mb/d por debajo de los niveles previos a la guerra, lo que ha obligado a comprar petróleo en otras áreas del planeta.