Los albertanos celebran la recolección de 300.000 firmas para convocar un referéndum de independencia
Josep M. Bermejo Manchó
¿Estás de acuerdo en que la provincia de Alberta debería dejar de formar parte de Canadá para convertirse en un estado independiente? Esta es la pregunta que muchos de los votantes de esta región, fronteriza con Estados Unidos, deberán responder después de que el grupo separatista “Stay Free Alberta” recogiera las firmas necesarias para convocar un referéndum. Se necesitaban 178.000; consiguieron 300.000. Este hecho marca un antes y un después para la provincia, que ve cómo sus aspiraciones secesionistas se acercan bajo la atenta mirada de Washington y Moscú.
El afán de libertad de esta región es un movimiento que lleva décadas existiendo en Canadá, pero ha ganado impulso en el último año, tras la victoria del Partido Liberal, liderado por el primer ministro Mark Carney, en las elecciones federales. Alberta es la cuarta provincia más poblada del país y una de las más ricas. Su atractivo, más allá de los frondosos bosques e inmensos lagos que atraen a turistas de todo el mundo, reside en sus recursos naturales. Su situación geográfica es clave para la explotación de yacimientos de carbón, gas y petróleo, lo que la convierte en la mayor exportadora de crudo de la nación.









