El plan consiste en desactivar tres dispositivos que se han utilizado para evitar que las líneas de combustible de los propulsores de la nave se congelen.

14 de mayo, 2026 - 10h55

Las sondas Voyager 1 y Voyager 2 de la NASA, que se acercan a los 50 años de su viaje pionero, se encuentran al borde del agotamiento de su energía. Sin embargo, una audaz estrategia de ingeniería podría extender su misión hasta la década de 2030, lo que potencialmente permitiría realizar más descubrimientos científicos en el espacio interestelar.

Las sondas Voyager de la NASA han superado con creces su vida útil prevista, y ahora funcionan con solo una fracción de su potencia original. A medida que estas extraordinarias sondas se adentran en el espacio interestelar, la energía disponible disminuye, lo que obliga a los ingenieros de la NASA a adoptar estrategias innovadoras para mantenerlas operativas. Uno de los esfuerzos clave que se están llevando a cabo actualmente es una maniobra de ingeniería de alto riesgo conocida como el “Big Bang”.

“Una próxima actividad de ingeniería, apodada “Big Bang”, en las naves gemelas Voyager de la NASA dará continuidad a los esfuerzos de la agencia para maximizar la producción científica de la misión", declaró un portavoz de la NASA en un correo electrónico enviado a Space.com.