Todo comenzó cuando Diego Fenoglio les envío un mail a sus hijos Leticia y Aldo, en el que los invitaba a sumarse a Rapanui porque él había decidido dejar el negocio. En ese momento era un solo local, en Bariloche, que vendía chocolates y algunos otros productos. “Yo le creí y me sumé en seguida. Después se sumó mi hermano Aldo. Lo que pasó es que mi padre nunca se retiró”, cuenta Leticia Fenoglio entre risas. Hoy, aunque la empresa tiene dos marcas reconocidas –Rapanui y Franuí- tres plantas en Bariloche, dos en Buenos Aires y otra en Valencia, España; y presencia en 50 países, Leticia afirma que “seguimos siendo una empresa familiar”.

Actualmente, ella es la CEO de Franuí-Rapanui y la responsable de la internacionalización de Franuí, mientras que Aldo está a cargo de la producción de chocolates y helados en Bariloche, y Julián, su hermano menor, de las operaciones en Buenos Aires. Diego continúa en la empresa como creador y fundador de Rapanui, que este año cumple 30 años.

En su entrevista con Fortuna, Leticia Fenoglio cuenta los objetivos de la compañía y el sueño de llegar a todos los mercados del mundo con Franuí. Revela, también, el secreto para que la empresa, a pesar de los vaivenes locales, nunca haya dejado de crecer: “Toda ganancia que hemos tenido, se ha reinvertido. Esa es la forma en la que siempre hicimos las cosas y lo seguiremos haciendo igual”. Además, afirma que en el actual contexto de apertura comercial se puede seguir creciendo siempre que se agregue valor a lo que se hace y deja en clara su posición respecto al gobierno de Javier Milei: “No me meto en política, pero nosotros como empresa estamos contentos con este contexto. Años atrás teníamos muchas trabas para importar cacao y nos costaba crecer. Teníamos 800 empleados. Ahora tenemos más de 1.600 y crecemos. Este gobierno creo que ayuda al crecimiento y fomenta la exportación”.