Este martes por la mañana, un par de dardos en X mostraron cómo Paloma Valencia, la candidata de la derecha tradicional colombiana, había decidido salir al ataque. Curiosamente, no lo hacía contra su principal rival, el senador Iván Cepeda, heredero político de Gustavo Petro, que lidera las encuestas con hasta el 40 % de intención de voto. Los ataques escalaban esa mañana contra alguien que no piensa tan distinto a ella, pero que es capaz de dejarla fuera de la contienda el próximo 31 de mayo: el ultra Abelardo de la Espriella, lo más parecido a un Nayib Bukele colombiano. “Yo he hecho oposición a [Gustavo] Petro 4 años, y he tenido los resultados para pararlo desde Colombia, mientras tú vivías en Italia”, le reprochaba Valencia. Mientras los dos candidatos de la derecha se lanzaban acusaciones, la izquierda de Cepeda, que ha decidido apostar por una campaña en la que se exponga lo menos posible, observaba satisfecha. Esa misma tarde se confirmaba la estrategia. En un debate en Hora 20 de Caracol Radio, el asesor económico de Valencia, Mauricio Cárdenas, dedicaba la mayor parte de su tiempo a atacar la política económica de De la Espriella. No la de los candidatos del centro ni la de Cepeda. ¿Valencia tenía, de repente, un nuevo adversario? Desde esa mañana, sí.El equipo de Valencia se ha puesto nervioso en el ecuador de la campaña. A 20 días de la primera vuelta, la senadora uribista es la candidata que registra el mayor crecimiento, pero empieza a estancarse y los números no le garantizan el paso a la segunda vuelta. Aunque algunos sondeos muestran un empate técnico, en otros De la Espriella mantiene una ligera ventaja frente a Valencia. El objetivo declarado de la campaña de la protegida del expresidente Álvaro Uribe es tumbar a Cepeda en junio, pero no podrá hacerlo si antes no supera la cita de mayo. Faltan tres semanas definitivas en las que la prioridad es rebasar a De la Espriella. “Esa es nuestra principal batalla, luego ya veremos”, dice una fuente de su equipo.El fuego cruzado tiene sus riesgos, porque ninguno puede pasarse de frenada. De la Espriella lo reconoció en una rueda de prensa: “Yo prefiero cuidar esa relación con ella como una tacita de té”, al explicar por qué finalmente rechazó la invitación de Valencia a un debate a dos, el origen de la bronca del martes. También ella tiene que modular sus ataques. Ni Valencia puede romper puentes con los abelardistas, a los que necesitará en una hipotética segunda vuelta, ni el abogado ultra —cuya promesa estrella es construir diez megacárceles— puede despreciar al uribismo, el caladero original de sus fieles.Respetada Paloma:Dejemos que la gente decida a quién le cree más; faltan solo 26 días para saberlo. Mientras tanto, te propongo esto: si pruebas que voté “sí” al esperpento de las FARC y el gobierno Santos, me retiro de la contienda; y, si ocurre lo contrario —es decir, si… https://t.co/QuuQsbQK5K— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) May 5, 2026
La derecha colombiana se ataca a sí misma, mientras la izquierda observa
Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia suben el tono de la campaña en su disputa por el paso a segunda vuelta. El nivel del debate se rebaja a chismes e insultos










